El creador de la categoría Premium para los compactos acaba de presentar una cuarta generación que reúne todo lo necesario para recuperar el liderato. Nosotros  hemos conducido ya el Audi A3 Sportback y estamos convencidos de ello. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo.

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BMW y Mercedes-Benz tienen mucho que agradecer a Audi por ser la creadora del segmento de los compactos Premium. Hace 24 años, en 1996, la firma de los cuatro aros se lanzó a la piscina lanzando el primer A3 de la historia. Un modelo que supo conjuntar a la perfección la tecnología e innovaciones de sus modelos más altos con el precio y la cercanía de los modelos compactos. Pero no solo eso, sino que además elevó un peldaño el listón de la calidad en comparación a los compactos generalistas de la época que dominaban creando esa categoría Premium a la que muchas marcas aspiran hoy en día a llegar.

Mucho han cambiado las cosas en estos casi cinco lustros y la gama A3 ya no es la que era. De hecho hay dos carrocerías que desaparecen: la mítica de tres puertas con la que comenzó la leyenda y la Cabrio, ambas por la escasa demanda suscitada en  los últimos años por lo que la familia del compacto estará formada por los A3 Sportback y A3 Sedán. Carrocería esta última que no solo permitirá a muchos compradores acceder a una berlina de Audi, sino que también encontrará rival en los BMW Serie 2 Gran Coupé y Mercedes-Benz Clase A Sedán. Sea como fuere cuenta con argumentos más que de sobra para recuperar un liderato que, todo dicho sea de paso no debió perder nunca.

Igual pero diferente 

Por fuera no hay duda de que es, por un lado, un Audi y por otro, un A3 Sportback. Los diseñadores alemanes no se han roto la cabeza a la hora de revolucionar su aspecto exterior pero sí han aumentado su personalidad y vigor. El A3 Sportback muestra unas líneas más definidas y con mayor presencia, tal y como se observa en una línea de hombros alta o en unos paragolpes robustos y angulosos.

A destacar la parrilla Singleframe que aumenta su superficie y que ahora está secundada por la ya característica tira del capó estrenada en el A1 Sportback y por los faros principales. Porque desde hace años Audi ha dado una gran importancia al tema de la iluminación y en este A3 Sportback se confirma al ser el primero de la firma en incluir una luz diurna digital (solo en los que equipen los Matrix LED) que, entre sus muchas virtudes, cuenta con la de personalizar la firma en función de la versión escogida.

La zaga también muestra dicha tecnología para los grupos ópticos así como detalles de gran calado como el pilar C inclinado (herencia del Audi Quattro) o unos paragolpes más prominentes. Llantas de hasta 19 pulgadas, las barras de techo o la diferenciación estética aportada por los acabado S line y Black line edition completan una silueta que, por cierto, crece 3 cm a lo largo y ancho, dejando unas dimensiones de 4,34 metros de largo por 1,82 de ancho y 1,41 metros de alto (igual que hasta ahora).

Era digital

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Si el exterior cautiva, el interior remata nuestras buenas sensaciones. El habitáculo del nuevo A3 Sportback se pone en línea con el resto de hermanos de la marca al digitalizarse totalmente. Gana en horizontalidad y está enfocado directamente al conductor pero lo que llama la atención es la doble pantalla que le da forma. Ambas son conocidas pero no por ello dejan de sorprender.

La primera es el cuadro de instrumentos digital que de serie parte en las 10,25 pulgadas pero al incluir el sistema MMI navegación plus aumenta hasta las 12,3 pulgadas pasando a ser el virtual cockptit. Junto a ella aparece el inédito monitor central de 10,1 pulgadas cuyo funcionamiento es tan intuitivo, personalización y funciones de conexión son prácticamente idénticas a las de un smartphoneo. El tercero, el Head-up display a color que proyecta la información más importante en el parabrisas.

Llama la atención el hecho de que Audi haya apostado por una climatización analógica (el SEAT León y el VW Golf optan por una de tipo táctil) que estrena botonera, mientras que el túnel central gana en amplitud en las versiones con transmisión automática ya que estas equipan la nueva y minimalista caja de cambios. Además, a la consabida y elevada calidad de terminación se le une ahora un fuerte componente ecológico pues los A3 Sportback con acabado S line y Black line podrán sumar un tapizado reciclado a base de botellas recogidas del mar.

Por lo demás, este A3 Sporback no ofrece variación en espacio frente al actual. Mantiene su batalla así el hueco destinado para los ocupantes traseros. El maletero, por su parte, mantiene los 380 litros de capacidad.

Lo conducimos

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El nuevo Audi A3 Sportback está ya a la venta con dos motores diésel y dos de gasolina, ambas duplas de 116 y 150 CV. Una gama que se completará más adelante con los motores de acceso y de 190 CV así como con los eficientes A3 Sportback e-tron híbridos enchufables (hablamos en plural porque habrá dos, ambas con etiqueta CERO), así como los prestacionales S3 y el todopoderoso RS3. Nuestra idea inicial era la de probar la hoy por hoy entendemos que es la versión más interesante: el 35 TFSI S tronic dotado de la tecnología Mild-Hybrid o microhíbrida que le dota de la etiqueta ECO de la DGT. Sin embargo, en la toma de contacto realizada tuvimos que ‘conformarnos’ con el 35 TFSI asociado a la caja manual.

Una elección que será una de las más demandadas por aunar un perfecto equilibrio entre prestaciones, confort y consumo. Sí, la etiqueta tira mucho pero para muchos quizá no compense pagar los 2.180 € de más que cuesta asociar el cambio S tronic (el MHEV solo está disponible con dicha caja), aunque para quien busque el confort y el buen hacer de dicha transmisión se llevará de regalo una tecnología que en España va asociada de momento a un sinfín de bondades.

Entrando en materia, lo cierto es que este nuevo A3 Sportback 35 TFSI nos ha sorprendido por la mejora experimentada en el apartado dinámico. El motor, al ser de sobra conocido, nos pilló menos desprevenidos. A modo de repaso comentar que genera 150 CV y un par máximo de 250 Nm que surgen a solo 1.500 vueltas. Sin ser un derroche de prestaciones, alcanza los 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y llega a los 224 km/h de punta, sí le vemos como un motor resultón en la zona baja de vueltas siendo, eso sí, a partir de las 3.000 cuando desata todo su potencial notándosele más nervioso y reactivo.

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Pero lo que nos ha encandilado es, sin duda, la puesta a punto del chasis. Parece que la evolución de la plataforma MQB ha surtido efecto y más allá de introducir la electrificación ha dotado al A3 Sportback de un punto dinámico que antes se ocultaba en su maravilloso equilibrio. Dirección y caja de cambios se muestran precisas en todo momento, destacando el rápido giro de la primera o la rapidez de la segunda a la hora tanto de bajar como de subir una marcha.

Los frenos cumplen con nota y la suspensión deportiva asociada al acabado S line que rebaja 15 mm la altura de la carrocería evita que aparezca cualquier tipo de balanceo. Solo un exceso de ímpetu por nuestra parte ante la grata respuesta del motor a partir del régimen comentado provoca que aparezca algo de subviraje. La guinda, como siempre, el Audi drive select que cambia la personalidad del coche en función del programa escogido destacando un modo Comfort que nos trasladará a la mejor berlina de la marca.

Y si nos referimos a los consumos, los esperados en este bloque. La media durante nuestra ruta sin hacer caso alguno a las recomendaciones fue de poco más de 7,5 l/100 km llegando a ver valores cercanos a los 6 litros cuando circulamos exclusivamente por carretera así como superar los 10 litros en modo dynamic jugando con las marchas y apurando al máximo la aguja.

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