Opel actualiza el Crossland mejorando considerablemente su eficiencia y dinámica aunque lo más llamativo es lo que se ve a simple vista.

La estrategia SUV de Opel ha dado un giro con la llegada del nuevo Opel Mokka, a quien conocimos en persona hace escasas semanas. Lo decimos, porque tras la reducción de su longitud hasta los 4,15 metros, la firma del rayo se ha visto, de repente, con dos productos enmarcados dentro de un segmento en el que ya estaba inmerso el Crossland

Un hecho que lejos de ser un inconveniente aumenta las posibilidades de elección dentro de la firma germana pues el cliente podrá escoger entre un modelo más pasional y deportivo como es el propio Mokka o uno más práctico y funcional como este nuevo Crossland que hemos tenido la oportunidad de conducir. Nótese que ya nos referimos a él sin la X, pues en esta actualización ha perdido dicho apellido.

Por contra, lo que ha ganado es en diseño y atractivo, gracias principalmente al uso del nuevo frontal Opel Vizor que se ha estrenado en el Mokka y que será la ‘cara’ visible de los nuevos productos de Opel. De esta forma, el crossover alemán gana en presencia y atractivo, manteniendo ligeras diferencias con su nuevo hermano de segmento, pues los faros de este Crossland son algo más cuadrados. Dado que la moldura negra hace ahora las veces de parrilla, las tomas de aire se han rebajado al paragolpes, modificando así su forma.

Tan atractivo como el frontal es incluso la zaga sobre todo la de las versiones más altas ya que son las encargadas de incrustar otra moldura en negro que conecta los pilotos traseros. Y solo lo es en dichas versiones porque son las que podrán montar el techo en negro. De nuevo cuño son también las llantas de aleación de hasta 16 pulgadas así como el acabado GS Line de corte más deportivo con elementos exclusivos. Decir que cada acabado vendrá con una decoración específica tanto en llantas como en molduras siendo fácil de reconocer al primer golpe de vista. Lo que no varía son sus dimensiones y este Crossland mantiene lo 4,22 metros de longitud que le sitúan 7 cm por encima del Mokka.

Interior modular

Tamaño que le permite ofrecer un interior bastante más habitable que el de su hermano. Porque desde su estreno hace tres años, el Crossland apostó fuertemente por la modularidad como digno sucesor del extinto Meriva. Así encontramos una segunda fila compuesta por tres asientos de gran tamaño con 15 cm de desplazamiento longitudinal que nos permiten variar la capacidad del maletero. Un hueco que parte de los 410 litros en su configuración normal pudiendo alcanzar los 520 litros cuando se desplaza esa fila hacia delante e incluso llegar a los 1.255 litros cuando se abaten los respaldos. Siempre ofreciendo un hueco regular y bien aprovechado.

En cuanto a las novedades internas de este nuevo Crossland, estas son más sutiles que las del exterior. Aparece una nueva tapicería en cuero Alcántara para el acabado Ultimate con asientos certificados AGR, molduras en rojo para los GS Line o una mejor conectividad gracias a los nuevos servicios incluidos en el MultiNavi Pro de 8 pulgadas que ahora propone sincronización móvil mediante Apple CarPlay. En cuanto al equipamiento, se mantiene el Head-up display mediante membrana, estrena cargador inductivo para móviles

Confortable y además aventurero

Este Crossland incrementa sus cualidades dinámicas destinadas al confort gracias, entre otros, a los retoques efectuados en la suspensión. Los amortiguadores gozan de una mayor compresión lo que reduce los rebotes y aumenta tanto la suavidad de rodaje como la estabilidad. La dirección también ha sido recalibrada siendo más precisa y reactiva, aunque lo más destacado será la llegada para principios de 2021 del sistema de motricidad avanzado IntelliGrip con cinco programas de funcionamiento: Normal, Arena, barro, Nieve y ESP Off destinados a mejorar la motricidad fuera del asfalto. Asociados a los neumáticos M+S, equipa igualmente un control de descensos que permite ajustar la velocidad entre 3 y 30 km/h.

En marcha, estos cambios son notorios (salvo los del IntelliGrip que no lo montaban las unidades) ya en los primeros metros que recorremos, convirtiéndose en un perfecto aliado de la revisada gama mecánica que propone. En esencia, el Crossland mantiene los motores existentes pero todos han sido retocados para mejorar su eficiencia. Nosotros nos pusimos a los mandos del gasolina de 110 CV con caja manual por su perfecto compromiso entre rendimiento, sonoridad y consumo, aunque quien busque prestaciones deberá poner sus ojos sobre la versión de 130 CV a escoger con transmisión manual o automática. Por su parte, el conductor que quiera un auténtico mechero rodante deberá escoger sin duda cualquiera de las dos opciones diésel bajo el bloque 1.5 D desarrollando 110 CV con la caja manual y 120 CV con la automática, pues homologan un consumo medio de solo 4,5 y 4,9 l/100 km, respectivamente.

En definitiva, Opel ha sabido elegir el momento perfecto para proponer una doble apuesta dentro de uno de los segmentos que más visos tiene de crecer en un futuro cercano. Además, la adecuación del nuevo frontal permite que no haya más distinciones que las internas, pues los gustos del comprador entre uno y otro irán enfocados más hacia la exclusividad con el Mokka y hacia el confort con este Crossland. Por cierto, en lo que a precios se refiere, decir que la gama se estructura en cinco los acabados Edition, Business Elegance, GS Line y Ultimate con una tarifa que arranca en los 20.650 € y llegan a los 27.000 €.

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