El Jazz regresa con los mismos argumentos que siempre le han definido pero con una gama más conectada, eficiente y con un toque aventurero gracias a su versión Crosstar. Nosotros ya los hemos conducido.

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Todavía recuerdo con cariño aquel viaje a San Sebastián realizado en el verano de 2011 con mis dos mejores amigas y un Honda Jazz Hybrid como compañero infatigable. A priori, la vida parece no haber cambiado en exceso, pues ellas siguen siendo mis amigas y el Honda Jazz Hybrid sigue dando guerra pero la realidad es algo distinta pues he formado una familia con una de esas amigas, mientras que el apellido Hybrid es el único que se mantiene dentro de la gama Jazz.

Lo que se mantiene invariable es la filosofía modular del pequeño japonés. Porque el Honda Jazz Hybrid de tercera generación que hemos podido conducir en elhedonistamotor mantiene su carácter de monovolumen compacto, un rara avis en los tiempos que corren para su segmento, el B, donde lo normal es ‘todocaminizarse’.

Doble apuesta

Quizá por ello, Honda se haya guardado un as en la manga en forma del Jazz Crosstar que se estrena en dicha familia y que le aporta ese toque aventurero tan de moda últimamente. Versión que aumenta el atractivo visual de esta recién estrenada tercera entrega incluyendo elementos exclusivos como las barras de techo, llantas específicas, paragolpes más robustos, la protección plástica situada en la parte inferior de la carrocería o el color Surf Blue. El conjunto se completa con una parrilla delantera de mayor tamaño, en el Jazz normal apenas es visible y una altura libre al suelo de 159 mm, es decir, 39 mm más que en su hermano.

Independientemente de cuál es elija, la apuesta urbana es clara ya que tanto el Honda Jazz como el Honda Jazz Crosstar cuentan con unas dimensiones contenidas, de solo 4,04 metros de largo y 1,69 metros de ancho que les permiten desenvolverse con absoluta facilidad por cualquier escenario.

Pese a estas cotas tan ajustadas, una de las máximas de esta nueva gama Jazz es, sin duda, el espacio. El aprovechamiento del espacio fue una de las cualidades que más me sorprendió de aquel modelo de 2011 mejorando incluso en la dupla que hemos podido conducir recientemente. Y es que los nuevos Jazz y Jazz Crosstar no solo poseen un interior apto para adultos de hasta 1,90 metros de alto, sino que incluye un maletero de 304 litros en el primero y 298 litros en el segundo (monta un subwoofer para el equipo de sonido).

A todo ello se suman un sinfín de huecos portaobjetos, una doble guantera o el que es su detalle diferenciador: los Magic Seats traseros. Con ellos se consigue tener un hueco de carga adicional en la parte trasera gracias al abatido vertical de su butaca (al estilo de las salas de cine).

Minimalistas

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El puesto de conducción, por su parte, mantiene el aspecto limpio y ordenado de los últimos productos de la firma. De calidad y con unos ajustes por encima de la medida de muchos vehículos del segmento B, el salpicadero está presidido por una pantalla de 9 pulgadas (de cinco en el caso del acabado más básico) que se suma al cuadro de instrumentos digital con monitor de 7 pulgadas. En ambos casos destaca por lo sencillo que resultan de manejar ambas, sobre todo la central, tan intuitiva como un smarphone, mientras que el cuadro se modifica con un comando situado en el volante. Elemento este último que es heredado del nuevo Honda e.

La postura de conducción es cómoda y su visibilidad, elevadísima gracias en parte a que el Jazz reduce al mínimo el pilar A y lo completa con una ventanilla triangular que da un ángulo de visión perimétrico, ideal para cuando circulemos por ciudad.

Híbrido y nada más

Como decíamos al inicio, el Honda Jazz que nos llevó hasta el norte de España correspondió con su versión híbrida, de estreno por aquel entonces. Pero dado el cambio sufrido en el sector del automóvil, la firma nipona ha decidido que esta tecnología sea la única disponible en sus nuevos Jazz y Jazz Crosstar.

Bautizado como e:HV, ha sido desarrollado específicamente para esta entrega priorizando el funcionamiento eléctrico del mismo. Este sistema combina el motor 1.5 i-VTEC con una eficiencia térmica del 40,5% con dos motores eléctricos (un generador y otro impulsor), una transmisión fija y una batería de iones de litio que tiene algo menos de 1 kWh de capacidad. En total, el conductor dispondrá de 109 CV de potencia y 253 Nm de par conjuntos, acelerando de 0 a 100 km/h en 9,4 segundos y alcanzando los 175 km/h de velocidad punta (9,9 segundos y 173 km/h en el Jazz Crosstar).

Si bien una de sus principales cualidades es el uso del entramado eléctrico, ideal sobre todo para cuando circulamos por ciudad. Aunque el entramado urbano será su hábitat natural ello no impide que no funcione bien fuera del mismo, pero si queremos gastar poco, mejor será que no nos separemos de la metrópolis. Honda ya nos avisa confirmando que casi el 86% del tiempo que empleemos en la ciudad (por debajo de 40 km/h) lo realizaremos moviéndonos en modo cero emisiones. Porcentaje que baja hasta el 54% si aumentamos el ritmo hasta los 80 km/h y que decrece hasta el 13% si circulamos entre 80 y 120 km/h. Para hacernos una idea, Honda los llama modos EV, Hybrid y Motor Engine aunque el conductor no podrá elegirlos de manera física mediante un botón, sino que tendrá que jugar con su pie derecho para ser más o menos gentil.

Mechero rodante

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Datos que combina con un consumo exiguo, de 4,5 l/100 km de media según el ciclo WLTP que son fáciles de obtener si sabemos cómo alternar dichos modos. De hecho durante los casi 200 kilómetros de ruta realizados, 150 km con el Jazz y 50 con el Jazz Crosstar, en ninguno de los casos conseguimos subir el ordenador de abordo más allá de los 5 l/100 km.

Mención especial para el Jazz, con quien logramos un gasto medio de 4 l/100 km incluso apretándole las tuercas en determinados momentos. Si nos vamos al Jazz Crosstar, la cifra tampoco es mucho peor, pues terminamos marcando 4,9 l/100 km. No obstante sí descubrimos que resulta ser más sensible que su hermano a la presión del acelerador, al tener momentos de 6,5 l/100 km.

Planteado como coche urbano, ni el Jazz ni el Jazz Crosstar le hacen ascos a salir del centro de las ciudades. Cierto es que allí se mueven de manera ágil y estable, pero tenemos la misma sensación si salimos tanto a carretera abierta como a tramos algo más serpenteantes. El aplomo es muy alto y aunque el motor se muestra algo perezoso a medida que adquirimos velocidad cuando enfilamos una curva o un cruce, la dirección nos sorprende por lo directa que es (tiene poco más de 2 vueltas entre topes). Para viajar también valen ya que la suspensión filtra perfectamente las irregularidades y aunque en el Jazz Crosstar parece tener un tarado más firme, no resultan para nada incómodos.

Elige el tuyo

La gama del Jazz está dividida en tres acabados: Comfort, Elegance y Executive a las que se suma como independiente el Crosstar. De inicio, el Jazz está disponible tanto con luces diurnas LED, llantas de 16 pulgadas, freno de mano eléctrico, climatizador automático, volante regulable en altura y profundidad, pantalla central de 5 pulgadas…, así como el paquete de ayudas a la conducción Honda Sensing, todo ello por un precio que parte de los 21.900 €.

El salto al Elegance supone pagar de serie 23.100 € pero suma ya sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de infoentretenimiento Honda Connect con pantalla de 9 pulgadas y Apple CarPlay inalámbrico. En cuanto al Executive que arranca en los 24.800 € se añaden el acceso y arranque sin llave, el volante forrado en piel o el sistema de navegación Garmin. En cuanto al Jazz Crosstar, los 26.400 € de los que parte se justifican en parte por la estética diferenciada y por añadir frente al Executive una tapicería resistente al agua y lavable.

Opcionalmente, además de las pinturas para la carrocería (a excepción del Blanco Taffeta), con un precio que oscila entre los 600 € de la pintura monocolor y los 1.000 € de la bicolor, Honda solo oferta tres packs de color (Finesse Funcional, Fun Funcional Blanco y Fun Funcional Naranja, de 980 € el primero y 955 € los otros dos) así como un Pack Robust exclusivo del Jazz Crosstar con decoraciones inferiores delanteras y traseras que cuesta 499 €.

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