Con motivo de la celebración del Rømø Motor Festival, Opel desempolvó al “Monstruo Verde” para que volviera a correr por las compactas playas de la costa danesa.

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Con un cubicaje de 12,3 litros y una potencia de 260 CV, en 1914 Opel presentó el bautizado como “Monstruo Verde”, el vehículo más formidable en la historia de la compañía. Pues bien, el pasado 1 de septiembre, con motivo de la celebración del Rømø Motor Festival, el legendario automóvil volvió a la acción por primera vez después de un largo letargo. Más de 100 automóviles y motocicletas de la primera mitad del siglo 20 se reunieron en la costa danesa del Mar del Norte para revivir la tradición de las legendarias carreras en la playa de la década de 1920. Por tercer año consecutivo, se superaron los 15.000 espectadores, muchos de ellos vestidos de época.

Un coche de récord

Opel ya dio una gran sorpresa en 1920 con el coche de carreras de 12,3 litros en las carreras en la playa en la isla danesa de Fanø, donde el “Monstruo Verde” volvió a enfundarse hace unos días el mono de trabajo. Las carreras comenzaron en la playa de Lakolk a las 10 de la mañana, al igual que hace casi 100 años, recorriendo un octavo de milla (205 m). El lugar es perfecto para el renacimiento de unas carreras legendarias con una superficie amplia y plana de arena casi tan dura como una piedra directamente en la costa y con los espectadores que también reviven los “dorados años veinte” con su ropa y accesorios.

Este fue el ambiente perfecto para que el “monstruo verde del cubicaje” de Rüsselsheim rememorase las pasadas victorias en las carreras de playa. En 1914, el coche de carreras de 12,3 litros ya estaba mejor equipado que la competencia para estas carreras, con tecnología avanzada de cuatro válvulas por cilindro, árbol de levas en cabeza y eje de transmisión vertical. Debido a la enorme altura del motor, los muelles de las válvulas sobresalen a través de 16 agujeros en el capó. Los pistones funcionan dentro de las cámaras de combustión a una velocidad lineal de 24 metros por segundo, equivalentes a 86 km/h, lo que representa niveles de Fórmula 1. El motor ofrece 260 CV, lo que permite que el coche de carreras alcance velocidades de hasta 230 km/h, y en la década de 1920, incluso dejó atrás al poseedor del récord absoluto de velocidad Malcolm Campbell.

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