Definir especial no es algo sencillo hasta que uno se encuentra con la gama SV de Jaguar-Land Rover y entiende el porqué.

Según la RAE la primera definición del término ‘especial’ es: “singular o particular, que se diferencia de lo común o general”; mientras que si nos vamos a la quinta explicación nos dice “que está por encima de lo normal o habitual por significativo o estimado”. Y eso es precisamente lo que Jaguar-Land Rover busca con su gama de modelos SV desarrollada por el Special Vehicle Operations, el departamento de Operaciones Especiales para Vehículos cuyo principal fin es traspasar los límites de la realidad y de la exclusividad. Una gama  de productos que engloba prácticamente todos los modelos de la firma añadiendo un plus de rendimiento y, sobre todo, de diferenciación. Las instalaciones de vanguardia de la división SV son el origen de modelos con iluminación de efecto halo y vehículos de edición limitada, y cuenta con servicios de personalización y un taller de pintura exclusivo, todo ello para ofrecer productos con las mejores prestaciones y la más alta calidad.

Valorando cada parte, hay una terna que sobresale quizá por encima del resto, la formada por los Jaguar E-Pace SVR y F-Type R así como por el Land Rover Range Rover Sport SVR. Ambos comparten corazón, el descomunal V8 de 5,0 litros sobrealimentado que entrega una potencia de 550 CV y 770 Nm en el primero ascendiendo a nada menos que los 575 CV y 700 Nm en los otros dos. Modelos que se convierten, por derecho propio, en los más prestacionales y rápidos de sus respectivas marcas. Basta una cifra para entenderlo, el 0 a 100 km/h, de solo 4 segundos en el todocamino medio, 3,7 segundos en el deportivo biplaza y 4,5 segundos en el gran SUV británico.

Un rendimiento propio del mundo de la competición que viene acompañado de una dinámica de conducción a la altura. Y es que los integrantes de este departamento especial también revisan la puesta a punto de los respectivos chasis con el objetivo de aumentar las sensaciones en marcha, de convertirlos casi en productos de circuito (sobre todo en el caso del F-Type). Para súmmum, el Range Rover Sport SVR es capaz de sumar a su elenco un paquete de carbono que no solo le viste con un look descomunal sino que además consigue rebajar considerablemente el peso final para hacerlo más reactivo a las órdenes de su conductor. Dirección, frenos, suspensiones, líneas de escape…, todo es revisado y ajustado para que el conductor que tenga la fortuna de conducirlos dibuje de manera perpetua una sonrisa en su rostro.

Afortunados nosotros

Lo decimos de buena tinta porque durante la toma de contacto realizada por las inmediaciones de Madrid pudimos ponernos en la piel de aquellos usuarios que no solo pueden desembolsar del orden de 122.000 euros por el más económico de estos SV de Jaguar-Land Rover, sino porque pocos modelos hay en el mercado que desprendan tal halo de exclusividad.

Hablamos de materiales de primera categoría, tapizados de cuero tratados de la manera más artesanal, llantas de hasta 21 pulgadas, molduras en carbono, sistemas multimedia avanzados (la mayoría monta el Pivi Pro de última generación) y, claro está, la innegable capacidad que tiene todos (menos el F-Type) de circular sin problemas por terrenos no asfaltados gracias al sistema Terrain Response… aunque la filosofía de estos coches diste mucho de llevarlos por otro lado que no sea el asfalto.

Todo ello envuelto en una atmósfera, como decimos, de auténtico lujo en donde destacan elementos como el equipo de sonido Meridian Surround del Range Rover Sport SVR, la tecnología LED Píxel de los faros delanteros, los frenos carbocerámicos del F-Type R o los asientos semi-bacquet del E-Pace.

Prima la eficiencia

Una gama destinada al máximo rendimiento que se complementa igualmente, con los productos más eficientes de las dos firmas: los híbridos enchufables. Tal es así que hasta el modelo más icónico de Land Rover, el Defender, ha pasado por sumar un enchufe y estrenar la versión P400e con 400 CV y una autonomía eléctrica homologada de 45 kilómetros. A ella se suma el recién estrenado Range Rover de última generación cuyo rango eléctrico puede llegar a los 100 kilómetros para obtener la cumbre en 2024 cuando la firma británica de todoterrenos estrene su primer eléctrico. Barrera que Jaguar rompió hace ya unos años con el I-PACE al que ha sumado una dupla phev compuesta por los E-PACE 300e y F-PACE 400e. No obstante, el objetivo de esta firma es convertirse en una marca completamente cero emisiones a partir del año 2025.

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