Era uno de los modelos que más nos apetecía probar por todas las cualidades que atesora la nueva generación del Corsa. El Corsa-e no solo las mantiene, sino que las incrementa en varios aspectos. Así es el primer eléctrico de la nueva era de Opel que nosotros hemos podido ya conducir. 

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Cuando Opel entró a formar parte del Grupo PSA la idea por parte del conglomerado francés era clara: electrificarla. Dicho y hecho ya que la firma alemana presentará de aquí a 2024 una versión electrificada en cada uno de los modelos que presente. Así nos lo ha demostrado recientemente con el Opel Mokka y así lo hemos comprobado con el que es la punta de lanza de dicha estrategia: el Corsa-e que ya hemos conducido y al que en las próximas semanas se unirá el Grandland X Hybrid .

Un modelo que viene, además, a confirmar el momento de cambio que pasa el segmento B ya sea en materia de carrocerías (con el auge descontrolado de los todocaminos urbanos) como de sistemas de propulsión en los que, obviamente, la electrificación cobra un papel importante. Si no, basta con echar un vistazo a la hornada que ya ha empezado a llegar y que comprende vehículos como el Honda e, el MINI Cooper SE, el Renault ZOE o el Peugeot e-208.

Es precisamente con este último con quien el Corsa-e guarda un sinfín de semejanzas hasta el punto de que podríamos afirmar que se trata del mismo coche con diferente patrón estético externo e interno. No en vano ambos comparten tanto plataforma, la e-CMP, motor y batería variando únicamente el dato de autonomía siendo favorable en 3 kilómetros al galo.

Hasta el infinito

Porque esa es una de las grandes bazas de este Opel Corsa-e: la autonomía. Un recorrido que, según el ciclo de homologación WLTP le permite registrar hasta 337 kilómetros sin cargar rompiendo incluso esa barrera de coche exclusivo para diario (donde cumple de sobra) al conseguir que pensemos en abordar destinos más alejados de nuestro hogar. No obstante, como suele pasar, la teoría y la práctica distan mucho la una de la otra.

Decimos esto porque en la toma de contacto realizada en este caluroso día del mes de julio, el rango que nos marcaba nuestra unidad del Corsa-e era de 250 kilómetros. Son casi 100 km menos que el homologado pero, siendo justos, sigue siendo una autonomía suficiente para seguir planteándose salir de la zona de confort. Rompiendo una lanza en favor del pequeño utilitario hispano-alemán (se fabrica en la factoría zaragozana de Figueruelas en exclusiva para todo el mundo) este valor lo dio con el climatizador conectado , en su punto medio de intensidad y a 20ºC. En el momento en el que se desconecta (algo poco aconsejable en estos días), dicha autonomía se incrementó en casi 40 kilómetros.

Más allá de ello, lo cierto es que este Corsa-e cumple lo que promete ya que en los 104 kilómetros de ruta que hicimos, la autonomía final que marcaba el ordenador bajó en 90 kilómetros, a una velocidad media de 45 km/h y gastando 15,9 kWh/100 km. Cifras que demuestran el excelente trabajo realizado por los ingenieros alemanes en la concepción mecánica de este modelo ya que incluso parecen haber sido poco optimistas en la cifra de gasto homologada, la cual marca 17 kWh/100 km. Pero no todo son alabanzas, ya que una vez que hemos conseguido solventar el problema de la autonomía, nos llega el de los tiempos de carga.

Cierto es que este Corsa-e puede cargarse en poco más de 30 minutos conectándolo a una toma de 100 kW y que si tenemos la opción de instalar un Wallbox de pared de 7,4 kW (que Opel nos regala hasta finales de julio si financiamos la compra con Open Financial Services) tardaremos poco más de cinco horas y media. Pero en el caso de que no queramos pagar la instalación (esa corre a nuestro cargo) o no queramos aumentar la potencia contratada de nuestro hogar, si lo conectamos a un enchufe doméstico, de 1,8 kW, el tiempo para llenar el 100% desde cero (algo que no suele ocurrir muchas veces, bien es cierto) es de 25 horas. Por último, si tenemos previsto cargarlo en estaciones de carga públicas como las que hay en algunos centros comerciales, será necesario pagar los 330 € que cuesta el Cable Mode 3 trifásico para poder enchufarlo.

Fulgurante

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Elementos opcionales al margen, lo cierto es que, como decíamos, Opel ha hecho los deberes con este Corsa-e. Más allá de la autonomía, la firma alemana ha conseguido que su segundo eléctrico (ya lanzó hace años el Ampera) apenas muestre diferencias frente a un Corsa de combustión en lo que a comportamiento se refiere… aunque con matices. Me explico.

Es cierto que este Corsa-e es del orden de 300 kilos más pesado que el Corsa más ‘gordo’ por culpa, principalmente, de la batería. Ahora bien, su colocación en el piso rebajando así el centro de gravedad unido al motor más potente de toda la gama, le convierten en la versión más emocionante de conducir. Si desconfías, basta que conozcas un dato: los 8,1 segundos que necesita para pasar de 0 a 100 km/h son ocho décimas menos que el Corsa GSi. Además, siguiendo con las siglas GS, este Corsa-e monta el mismo esquema de suspensión delantera que las versiones GS Line de combustión, prometiendo así una dinámica de lo más emocionante.

Pero si por algo sorprende es por su capacidad de aceleración. Porque además del ese 0 a 100 km/h, cubre el 0-50 km/h en menos de tres segundos siempre y cuando desatemos los 136 CV y 260 Nm de par de su motor, un escenario que solo ocurrirá al activar el modo Sport. Sí, al igual que los Peugeot e-208 y e-2008, este Corsa-e tira de software para aumentar o disminuir su rendimiento en función del programa escogido.

Como decimos, solo será con el Sport con los que tengamos todo su potencial, rebajándose hasta los 80 kW (107 CV) y 220 Nm si circulamos en modo Normal o hasta los 60 kW (80 CV) y 180 Nm rodando con el Eco. Además, la respuesta tanto del acelerador como de la dirección varía ostensiblemente pero lo que más llama la atención es el salto que hay entre un modo y otro. Tanto que incluso el propio coche necesita de dos segundos para ‘entender’ la orden y cambiarse el ‘traje’. De ahí que si vas en modo Eco por una carretera secundaria y te planteas adelantar, cambia antes de programa para obtener la máxima respuesta.

En lo que a comportamiento se refiere, pocas o casi ninguna diferencia con un Corsa de combustión a excepción de las arrancadas. Tal es su potencia que pierde rueda con facilidad e incluso hay que tener ojo al ahuecar en algunas curvas o rotondas porque al pisar de nuevo el acelerador es fácil que subvire más de la cuenta. Si queremos controlarlo de una manera, digamos, automática no estará de más activar el modo B en la palanca de cambios con el que aumenta la intensidad de la retención. No llega a ser tan fuerte como el One Pedal Feeling de algunos eléctricos, pero a poco que nos acostumbremos a ella, sabremos detener el coche con precisión sin necesidad de pisar el freno ni, por consiguiente, de desgastar las pastillas.

Encuentra las diferencias

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si dinámicamente apenas hay variaciones, estéticamente es que no las encontramos. El Corsa-e no presenta diferencia alguna frente a sus hermanos de combustión. Mantiene tanto sus dimensiones como su apariencia. De hecho, de no ser por el logo situado en el pilar B o por el nombre que se coloca en el portón, no le diferenciaríamos frente a cualquier otro.

En el habitáculo pasa algo similar ya que a excepción del comando E situado en la zona inferior izquierda de la pantalla que nos da acceso a los menús específicos del sistema eléctrico (esquema, consumo y carga), el resto es igual. Eso sí, la capacidad del maletero sí se rebaja hasta los 267 litros que sería la misma capacidad que tendría un Corsa de combustión en caso de que su propietario decidiera adquirirlo con la rueda de repuesto.

En cuanto a la gama comercial, más sencilla pues únicamente se compone de dos acabados: Edition-e y Elegance-e una vez Opel ha decidido suprimir de la oferta el Selection-e. Desde el más básico el Corsa-e ya monta:

  • Sensores de lluvia y luces
  • Retrovisor interior fotosensible
  • Freno de estacionamiento eléctrico
  • Anclajes ISOFIX en plazas delanteras y del copiloto
  • Control de velocidad de crucero
  • Volante multifunción regulable en altura y profundidad
  • Climatizador digital
  • Luces diurnas LED
  • Alerta por cambio de carril
  • Asistente de frenada de emergencia en ciudad
  • Sistema de prevención de colisión frontal
  • Llantas de 16 pulgadas
  • Cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas
  • Opel Connect

En cuanto al precio de venta, una vez que el Gobierno ha lanzado el nuevo Plan MOVES 2020 enfocado a la compra de vehículos eficientes, este Corsa-e tendría un precio de 23.200 € una vez aplicásemos todos los descuentos disponibles, siendo de 24.300 € en el caso de optar por el acabado Elegance-e.

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