A falta de tener en la gama un Q1, Audi se ha sacado de la manga este A1 Citycarver que dota de un mayor ADN aventurero al utilitario a coste de sobreprecio. 

Aunque la segunda generación del Audi A1 ha eliminado de la ecuación la carrocería de tres puertas, eso no implica que su gama se circunscriba exclusivamente al A1 Sportback. Porque Audi también propone una interesante y atractiva versión bautizada como A1 Citycarver. Sobre la base del propio Sportback, se trata de una carrocería de tintes aventureros que permite a la firma de los cuatro aros contar con un SUV de corte urbano similar al Skoda Kamiq, Volkswagen T-Cross o SEAT Arona, de sus primos de grupo con los que comparte la plataforma MQB-A0.

Y es que aunque Audi ya tienen en su cartera al Q2, la realidad es que desde su concepción el Q más pequeño de todos ha tenido a sus espaldas un halo mucho más exclusivo, llegando, en algunos casos a equipararse en precio al Q3.

Robusto, no hay duda

Siguiendo la tónica general de las versiones aventureras, este Citycarver ofrece una imagen distinguida y más robusta frente al A1 Sportback. Parte de culpa la tienen tanto las protecciones plásticas que recubren todo el perímetro inferior de la carrocería así como los pasos de rueda, los paragolpes más robustos, una parrilla octogonal (heredada directamente de los Q) con un tramado en forma de panal de abeja en negro o la doble lama situada en el comienzo del capó (una menos). En cuanto a colores, hasta nueve posibilidades destacando la combinación bicolor como la nuestra con el techo en negro (también está disponible en gris).

Todo ello envuelto en una carrocería compacta que, eso sí, crece en 1,7 cm a lo largo, hasta los 4,046 metros por el montaje de dichos paragolpes. Ahora bien, el punto diferenciador y que se le aprecia a simple vista es que este A1 Citycarver está bastante más separado del suelo para enfatizar ese carácter aventurero. En concreto hablamos de nada menos que 50 mm, de los cuales 35 mm corresponden a la suspensión (se incluyen muelles de mayor recorrido) y 15 mm al perfil del neumático (60 en el caso de la llanta de 16 pulgadas que equipa de serie, 55 con la de 17” y 45 con la de 18” que montaba nuestra unidad.

Repaso al interior

En el habitáculo es donde no se aprecia ningún cambio significativo y este A1 Cirycarver más allá de alguna moldura y el tapizado de los asientos mantiene la misma esencia del A1 Sportback, lo cual nos sirve para repasar qué trae de nuevo el utilitario Premium alemán. Un punto positivo es, sin duda, que todas las unidades incorporen ya un cuadro de instrumentos digital. Más o menos completo, le otorga un atractivo visual fuera de lo común.

El complemento perfecto es sin duda el monitor central de 10 pulgadas con una interfaz similar a la de los Q8, A8 o A6, pero con menos opciones y sin la función háptica (vibración por pulsación) de sus hermanos mayores. De manejo rápido, sencillo e intuitivo permite configurar los menús a nuestro gusto. Además, el hecho de que la climatización sea ‘analógica’, también es un tema a destacar. Si nos centramos en la habitabilidad, delante conductor y pasajero viajarán sin problemas. La regulación de los asientos permite una postura de conducción baja mientras que los asientos S line envuelven a la perfección nuestro contorno. Pero si por algo sobresale es por su mejora en la zona trasera. Apta aún para dos mejor que para tres, sí notamos un gran incremento tanto en el hueco para las piernas como para la cabeza. Todo ello sin olvidar un maletero que ahora crece hasta los 335 litros, 65 más que antes, con una forma regular y aprovechable.

Sin variación dinámica

En marcha, la única diferencia que notaremos estará relacionada con el aumento de confianza a la hora de salir del asfalto. Ojo, no hay rastro alguno de la tracción quattro pues encarecería el producto final y aumentaría peso por lo que si lo quieres emplear para circular más por este tipo de terreno quizá sea conveniente que montes unos neumáticos aptos para ello, pues los Hankook Ventus S1 evo3 son puramente asfálticos. Quizá el montaje de un sistema de motricidad avanzado hubiera sido un paso intermedio pero la carencia de cualquiera de ellos nos hace entender que se trata más de una solución estética… o no, porque ninguno de los primos hermanos antes mencionados o incluso, la casi totalidad de los B-SUV carece de este tipo de sistemas.

Para impulsarle, la versión 30 TFSI dotada del motor tricilíndrico turbo de 1,0 litros es más que suficiente parar nuestras aspiraciones. Eso sí, indispensable será combinarle con la caja automática S tronic (cuesta 1.880 €) que si bien se muestra algo brusca en las arrancadas y en las transiciones de las relaciones cortas, destaca por su rapidez y confort al rodar ya bastante ligeros.

Genera 116 CV de potencia entre las 5.000 y las 5.500 rpm que acompaña de un par de 200 Nm disponibles entre las 2.000 y las 3.500 rpm. Como decimos cuenta con el brío suficiente para mover los 4,05 metros de carrocería y los menos de 1.250 kilos de peso que registra. Un punto a valorar es la adquisición de extras como el Audi drive select que permite elegir entre diferentes programas de conducción o la suspensión adaptativa que da mayo aplomo al conjunto, elementos que venían de serie en nuestro acabado, el edition one. En cuanto al gasto de combustible, los 6,4 l/100 km que homologa con el S tronic no son para nada imposibles pues durante la prueba registramos cerca de 7,3 l/100 km discurriendo por todo tipo de vías.  

¿Merece la pena el A1 Citycarver?

Llegados a este punto queda claro que el A1 Citycarver busca la diferenciación estética pero, ¿es rentable pagar los 3.460 € de más que cuesta en comparación con el A1 Sportback 30 TFSI? La respuesta es sí porque el nuestro protagonista viene dotado de un equipamiento más amplio de base (solo hay dos acabados, Citycarver y Black Line a los que se suma nuestra edición especial). En caso de compararlo con el nivel Advance del A1 Sportback, la diferencia se reduce a los 1.970 €, una diferencia más asequible por un modelo que aporta distinción. La segunda duda que nos surge es saber si por los casi 28.000 € que costaba nuestro A1 Citycarver edition one sin extras, merece o no la pena optar por el nuevo Audi Q2 30 TFSI con caja manual de seis relaciones y acabado básico, el cual parte de los 27.910 €. Cuestión de gustos.

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