La segunda generación del coupé alemán alcanza su madurez visual con esta actualización que nosotros hemos probado en profundidad. Esto es lo que cambia en el Audi A5 Coupé en su versión 40 TDI quattro S tronic.

Cuando una eminencia como Walter de Silva, con modelos tan representativos y emocionantes surgidos de sus trazos, aseguró que el primer Audi A5 Coupé, el de 2007, era sin duda “el diseño del que más orgulloso se sentía”, da muestra de la importancia que tuvo ese vehículo no solo para Audi sino también para la historia de los coupés. Una silueta que a día de hoy se mantiene vigente conviviendo perfectamente con una segunda entrega que surgió hace cuatro años.

Entrega, precisamente, cuya actualización es la que protagoniza estas líneas. Sí, porque aunque su figura ya no lleve impresa directamente la firma de de Silva, se mantienen esos trazos de corte deportivo heredados de la primera entrega y enfatizados con soluciones de nuevo cuño propios de los últimos modelos de la firma alemana.

Hablamos por ejemplo de la triple salida de aire situada en la parte frontal del capó, reminiscencia del mítico Audi Sport quattro de los años 80, una parrilla singleframe más baja y ancha con un tramado en forma de panal de abeja o una firma lumínica LED rediseñada, tecnología que se aplica de serie a los faros principales pudiendo contar en opción con la Matrix LED. Sin salir del apartado lumínico, los grupos ópticos traseros también varían su diseño y se estilizan ligeramente, mientras que los paragolpes ganan en robustez y deportividad, sobre todo en la zona trasera, donde aparece un difusor que incrusta dos salidas de escape falsas.

El conjunto lo completan inéditos juegos de llantas de aleación, como las nuestras de 20 pulgadas (opcionales) firmadas por Audi Sport con diseño poligonal y las pinzas de freno en rojo, o las 19 posibilidades de elección de color para la carrocería a los que habría que sumar la extensa paleta de Audi exclusive. Elementos que realzan su figura con la inclusión del paquete Black line edition basado en el S line, el cual tinta en negro detalles como la calandra, los marcos de las ventanillas, los faros traseros, los logos, las carcasas de los retrovisores o la línea trasera que conecta los pilotos.

Adiós al MMI

En el interior, los cambios serían menos visibles de no ser por la gigantesca pantalla central de tipo flotante que preside el salpicadero. Una solución ya vista en el A4 y que ahora consigue que este A5 Coupé incremente su atractivo tecnológico. Con 10,1 pulgadas es estándar en toda la gama permitiendo aumentar también las posibilidades de conectividad. Porque este monitor cuenta con funciones bajo demanda, es decir, que el cliente puede ir incorporándolas de manera esporádica pagando un plus durante el periodo de tiempo que considere. Entre algunas de esas funciones están, por ejemplo, la radio digital, el navegador o la interfaz de sincronización móvil con Apple CarPlay. Cuando ya no quiera hacer uso de dichos servicios, solo tendrá que darse de baja.

Una pantalla que también ha provocado que el característico MMI Touch táctil redondo desaparezca, dejando así un hueco más amplio para dejar nuestros enseres, pues ahora todas las funciones se establecen de manera táctil. Aunque la posición del monitor queda quizá algo elevada para llegar a algunos menús por suerte el manejo es rápido e intuitivo. Un ambiente digital que se completa con el Audi virtual cockpit de 12,3 pulgadas y el Head-up display proyectado en el parabrisas.

Como es tradicional en el modelo, el ambiente interior se puede personalizar casi al gusto ya sea mediante los asientos de corte deportivo con regulación lumbar o masaje, las molduras en fibra de carbono, el volante deportivo… aunque como ocurre con el exterior, muchos de ellos se incluyen de serie en nuestro acabado Black line edition. Sí queda en opción el nuevo paquete de luces ambiente con contornos de varios colores que aumenta el atractivo visual del conjunto o el para nosotros indispensable sistema de sonido Bang & Olufsen Premium con sonido 3D.

Al no haber variado sus dimensiones externas, estamos ante un coupé de 4,68 metros de largo por 1,84 de ancho y 1,37 de alto, ni sus 2,76 metros de batalla, las capacidades y la habitabilidad interna no se ven alteradas. El acceso a las plazas traseras es correcto, brindando un hueco aceptable para personas que no superen el 1,85 metros de alto, mientras que el maletero cubica unos excelentes 450 litros. En el caso de querer incrementar el valor práctico del modelo, siempre se puede optar por la carrocería Sportback, con dos puertas adicionales en la zona trasera (la longitud pasa a ser de 4,76 metros y la batalla de 2,82 m) y un maletero con portón que aumenta hasta los 465 litos.

Electrificado

Sin grandes cambios en el apartado dinámico, donde el A5 Coupé sigue siendo una de las referencias por su perfecto compromiso entre deportividad y confort, lo más representativo llega en su apartado mecánico. Pero antes de ahondar, decir que nuestra unidad iba equipada con la tracción total quattro, que siempre supone tener un plus extra de seguridad cuando la conducción aumenta de ritmo o si la calzada presenta poca adherencia. Socio de lujo también es el selector de modos Audi drive select que nos permite cambiar el alma del coche al pulsar un botón.

Ahora sí, entramos en su parte mecánica. Importante en este caso por la eficiencia que adquiere y que está reconocida con la etiqueta ECO de la DGT. Sello que obtiene toda la gama salvo el gasolina de acceso, 35 TFSI y el diésel más potente, 50 TDI quattro. El resto la consigue gracias al sistema de hibridación ligera MHEV mediante batería de 12V que no solo incrementa el ahorro de combustible, cifrado en algunos casos en hasta casi un litro, sino que aporta un plus de potencia eléctrico en determinadas fases de la conducción.

En nuestro caso, el protagonismo era para la versión 40 TDI de 204 CV y 400 Nm de par asociado a la mencionada tracción quattro y a la transmisión automática S tronic de doble embrague y siete relaciones. Si bien con el modo Dynamic sí percibimos algo más de punch en un régimen bajo de revoluciones (principalmente) al acelerar, es en el modo Eco donde más incidencia observamos, al permitir desconectar por completo el motor cuando las condiciones son favorables. Esto permite, como decimos, ajustar más un gasto de combustible que, durante la prueba, no superó los 7 l/100 km.

En conclusión

Como suele ser habitual las actualizaciones de los Audi no suponen una revolución, sino que en realidad lo que ayudan es a incrementar el atractivo innato que poseen. Este A5 Coupé es una buena muestra de ello permitiéndole diferenciarse de rivales tan poderosos como el BMW Serie 4 Coupé. Con la combinación de este diésel de 204 CV y, sobre todo, con la tracción quattro o el sistema MildHybrid, el A5 Coupé es tan rápido y ágil como ahorrador o eficiente. Solo la variable del dinero puede echarnos para atrás, pues a los 61.290 € de los que parte con el acabado Black line edition (con el acabado básico parte de los 54.010 € con este motor) hay que sumar unos cuantos euros más para tener una unidad como la nuestra.

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