Pasar de un V8 atmosférico a un V6 biturbo podría ser un hecho traumático para muchos deportivos. Sin embargo, los chicos del departamento deportivo de Audi, Audi Sport, han sabido superar los límites con el nuevo RS5 Coupé que nosotros hemos probado para usted.

No hay nada mejor en el mundo que dedicar tiempo y mimo a algo que te gusta o que te apasiona porque, al final, el resultado será mucho más satisfactorio. Esto mismo es lo que le ocurre a Audi Sport, el departamento deportivo de la firma de los cuatro aros. Una submarca que actualmente se hace cargo de los modelos RS y R, es decir, que su cartera de preocupaciones asciende, únicamente, a cinco vehículos, aunque en pocos meses volverán a ser ocho con la llegada de los nuevos RS6 y RS7 Sportback.

Ahora bien, que el escaso número de coches no te lleve a engaño, porque todos y cada uno de ellos tiene la complicada labor de hacer disfrutar a su cliente. Un conductor exigente, que en cada momento busca lo mejor de su ‘máquina’ y que, dicho sea de paso, está realizando una inversión de varios miles de euros. Por lo que todos aquellos que piensen que trabajar en Audi Sport es algo sencillo, que se vayan quitando esa idea de la cabeza.

Un pensamiento al que es fácil llegar si tienes la fortuna de ponerte a los mandos de cualquier RS de Audi. Porque cualquier detalle que mires, cualquier giro que hagas con el volante o cualquier caricia que realices al acelerador está tan bien resuelta, que hasta parece sencillo hacer lo mismo.

En lo más alto

Una vez hemos dejado la alabanza a modo de introducción, toca disfrutar del que es, por el momento, el Audi RS más fiero de la gama: el RS5 Coupé. Sí, porque como decíamos previamente, al haber presentado recientemente las nuevas generaciones de sus A6 y A7 Sportback, todavía no tenemos datos ni constancia de cuándo llegaran, pero a buen seguro que lo harán.

Por lo tanto, el motor V6 biturbo de 2.9 litros, cuyo rugido en frío acaba de envolver todo el habitáculo, se convierte en el más extremo de todos a día de hoy. No es para menos, porque bajo el alargado capó se acaban de activar nada menos que 450 CV, que es exactamente la misma cifra que anunciaba el anterior RS5 pero con un motor mucho más grande y pesado, el exquisito V8 aspirado de 4.2 litros.

Sí, puede que la arrancada no sea tan extrema como la de su predecesor (¡ese sí que inundaba el interior con su aullido!) pero lo que realmente nos importa es cómo se comporta en marcha.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A fondo

Por ello, lo primero que hacemos una vez el bloque realizado en una aleación de aluminio y silicio ha entrado en calor, es colocar el selector de modos Audi drive select en el programa Dynamic y situar la palanca de cambio en modo manual. Según las cifras homologadas por Audi, este RS5 es seis décimas más rápido en el 0 a 100 km/h que su predecesor, llegando ahora a los 3,9 segundos, una auténtica barbaridad. Como somos curiosos por naturaleza, y además sabedores de que ofrece la función Launch Control, vamos directos a comprobar su poder de aceleración. Con todos los parámetros dispuestos, soltamos freno y hundimos acelerador. En décimas de segundo, parte de nuestro cuerpo se ha fundido con la tapicería Napa opcional de los asientos deportivos.

La marca anuncia esos 3,9 segundos pero, a decir verdad, en la práctica nos parecen incluso menos. Frenamos con contundencia aprovechando así para calentar los también opcionales y carísimos (cuestan 7.625 €) frenos carbocerámicos. Repetimos operación dibujando una sonrisa en nuestro rostro. Una vez confirmamos lo rápido que es el RS5 Coupé, esta vez no paramos, sino que seguimos nuestro camino. Como ya hemos cogido inercia, no nos da tiempo a comprobar la efectividad de los dos turbocompresores (cada uno asignado a una bancada de cilindros) cuando giramos a un régimen bajo.

Porque ahora mismo estamos metidos en otros quehaceres, viendo cómo la aguja digital del cuentarrevoluciones central se atreve a remolonear con la zona roja, situada a 6.500 rpm. Régimen en el que este RS5 Coupé todavía sigue empujando como alma que lleva el diablo sin que parezca que haya un final.

Vuelo raso

Circunstancia esta que incluso se da en la curva más revirada. Ahí solo tienes que frenar con antelación, bajar cuantas marchas creas convenientes y volver a acelerar con firmeza. En ese momento te darás cuenta de que la velocidad a la que has tomado la curva es muy superior a la que en un principio imaginabas.

Y es que este RS5 Coupé no solo es rápido, sino que además hace posible lo más complicado. Aquí, buena parte de culpa la tienen tanto la tracción total quattro, como la dirección dinámica y el diferencial trasero deportivo, capaz de homogeneizar el par disponible entre las ruedas para así contar siempre con la máxima tracción. Una trinidad que consigue que este deportivo de 4,72 metros de largo sea igual de ágil que un S1. Porque solo hace falta un toque de volante para redondear la curva, incluso si nos adelantamos a nuestra razón y aceleramos con prontitud en mitad del vértice pues donde otros acabarían descolocándose, este RS5 Coupé se mantiene sobre raíles.

Todo ello apoyado en una suspensión firme y solvente así como en una puesta a punto del chasis exquisita, que una vez más nos sirve para alabar el excelente trabajo realizado por los chicos del departamento Audi Sport.

Llegados a este punto, muchos omitirían el dato de consumo logrado, alegando que quien tiene los 99.360 € de serie para comprar este coche no tiene la obligación de mirar si gasta más o menos…, pero nosotros preferimos salirnos de lo normal y hablar de él. Porque tras la semana de prueba, el gasto medio homologado por este RS5 Coupé nos dejó patidifusos al quedarse estancado en 10,7 l/100 km.

Una cifra que se consiguió realizando todo tipo de conducción, es decir, que no solo nos adentramos en un puerto de montaña para dar rienda suelta al potencial del V6 biturbo, sino que también lo compaginamos con una conducción normal, sosegada, de esas que realizamos todos a diario para ir a trabajar o a llevar a los niños al cole.

Un estilo que también casa con este RS5 Coupé, porque pese a tener el corazón de un potro, lo cierto es que puede resultar ser una montura de lo más agradable si no queremos buscarle los límites ni ponerle de mala leche.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Pasa desapercibido

Circunstancia esta que ya viene influenciada por una imagen que incluso puede pasar desapercibida entre el tráfico diario. Únicamente unos parachoques más agresivos con unas entradas de aire más prominentes, las descomunales llantas de 20 pulgadas o la doble salida de escape ovalada ‘destapan’ su carácter picante. Eso sí, cuando le veas venir por el retrovisor interior, comprobarás cómo este RS5 es mucho más ancho que un A5 Coupé convencional, e incluso que un S5, ya que sus aletas son 15 mm más anchas que estos.

Entre algunos de sus detalles que no resaltan tanto a la vista, están las tomas de aire situadas en los extremos de los faros delanteros, el pequeño alerón trasero o la posibilidad de equipar un techo en fibra de carbono (el nuestro no lo llevaba) que aligere un peso final que ya de por sí es más liviano que el anterior, al cifrar 1.730 kilos. Material, este último, que sí está presente en el comentado alerón y en el difusor posterior, otorgándole un aspecto más rácing.

En el habitáculo, las molduras en fibra de carbono opcionales realizadas por el departamento Audi Exclusive (también gestionado por Audi Sport), el volante más fino o los asientos deportivos tapizados en Napa son parte del equipamiento que da la bienvenida a sus afortunados propietarios. Sí, porque para ser poseedor de este RS5 Coupé es necesario tener la suerte de contar con una cuenta corriente abultada. Porque más allá de los 99.360 € de inicio que cuesta, a poco que quieras tener una unidad como la nuestra, deberás hacer un desembolso adicional de otros 32.810 € hasta alcanzar los 132.170 € finales.

Eso sí, tu RS5 Coupé de punta en blanco, equipado no solo con los frenos carbocerámicos, con el equipo de sonido Bang&Olufsen 3D, el Head-up Display, los asientos delanteros calefactables, el paquete exterior en carbono, el techo corredero de cristal… Así como con otros opcionales que, creemos, deberían incluirse en la dotación de fábrica, tales como la cámara trasera, la carga inductiva para móviles Audi phone box, la regulación eléctrica de los asientos, etc.

Sea como fuere, lo cierto es que los chicos de Audi Sport han dado en el clavo con este RS5 Coupé y, sobre todo, con el montaje del motor 2.9 V6 biturbo. Sí, puede que no aúlle como el V8 atmosférico, pero es capaz de transmitir las mismas sensaciones, sino mejores, que aquel.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *