En el peor momento para el diésel, va Audi y decide que su S6 Avant adhiera las siglas TDI a su nombre. ¿Le será beneficioso o perjudicial? En esta prueba en profundidad intentamos resolvértelo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Tener entre manos un producto de Audi Sport siempre es motivo de goce. Más aún cuando mi situación personal me lleva a fijarme ahora en modelos de corte más familiar en los que prime más el espacio y la economía por encima de las prestaciones y la emoción. Por eso, ser ‘propietario’ durante un semana del nuevo Audi S6 Avant cubre todas esas peticiones que actualmente demanda mi día a día (vamos a no mencionar todavía el precio, ¿de acuerdo?

Ahora bien, más allá de enfocar esta prueba hacia la versión deportiva de la última generación del A6 (y que ya probamos hace unos cuantos meses), la novedad llega por el cambio tan radical de mentalidad que han dado dentro del departamento deportivo de Audi. Y es que desde los cuarteles generales de Ingolstadt se ha querido dar un giro de 180º a los modelos S de nueva factura, desde el S4 hasta el S7 Sportback.

Sí, es diésel

Un cambio que viene determinado por la implantación de un motor diésel bajo el capó en lugar del tradicional bloque de gasolina que los animaba hasta ahora. “¿Diésel? ¿Estás seguro? ¿Pero qué les ha pasado a estos de Audi?”, seguramente piense más de uno. “¡Con lo demonizado y denostado que está, van los de Audi y sacan sus versiones deportivas con diésel!”, dirán otros. “¡Increíble, un deportivo jamás puede ser diésel!”, concluirán las voces más críticas de aquellos que acaben de conocer tal noticia.

No obstante y sin querer hacer de abogado del diablo, que Audi haya tomado dicha decisión no es una cuestión, para nada, baladí sino que se atiene a varias razones. La más destacada es, sin lugar a dudas, la económica. Sí, somos conscientes de que quien pueda optar por un Audi S6 poco o nada va a mirar la pela, pero si lo comparamos con su predecesor no solo vemos que nuestro protagonista reduce en más de 2 l/100 km el consumo medio homologado (de 9,6 l/100 km en ciclo NEDC pasa a 7,8 l/100 km bajo WLTP), sino que además le es menos costoso adquirirlo, pues frente a los 87.960 € que costaba en su momento la carrocería Avant, ahora, con un producto más moderno, equipado y seguro, se ahorra 1.770 €.

¿Necesitas más motivos? De acuerdo. En otro ámbito está lavar la imagen de un combustible que, a efectos, prácticos es igual o más limpio que la gasolina. Sirva de ejemplo que en España los diésel modernos están catalogados con la misma etiqueta C que los gasolina… por algo será, aunque en el caso que nos ocupa, y por motivos en los que entraremos más tarde, se le dota del distintivo medioambiental ECO. Por último, y quizá sin tanta importancia para muchos, está el separarlo definitivamente del RS6 Avant (con el que compartía motor), dejando así que quien busque potencia, prestaciones y radical ponga su mirada en las siglas RS.

¿Y cómo va?

Una vez hemos realizado el despache ideológico pertinente, toca hablar de lo que nos transmite este Audi S6 Avant TDI. Nada malo podría ser el resumen más conciso. Sí, cierto es que echamos en falta ese borboteo propio de los gasolina bien cuando estamos al ralentí o cuando aceleramos con contundencia, pero el V6 TDI de 3.0 litros tiene también su punto.

No es menos cierto que su sonido es el propio de un diésel, áspero y rudo, pero gracias a la magia de la electrónica podemos conseguir que los escapes emitan una melodía bastante cautivadora. Escapes que, aquí sí ponemos el grito en el cielo, ¡son falsos!, dejando entrever unas ‘colas’ reales que miran hacia el suelo en su parte izquierda a poco que observemos con detenimiento. Nos gusta que los Audi combinen a la perfección deportividad con discreción, pero jamás pensamos que los diseñadores de los cuatro aros fueran a caer en estas tretas estéticas.

Volviendo al rendimiento, el V6 TDI responde con contundencia. Parte de culpa la tienen tanto los 349 CV que genera como los 700 Nm de par disponibles desde las 2.500 rpm. En marcha se traduce en una patada instantánea y salvaje en un régimen bajo y medio pero que se acaba diluyendo ligeramente a medida que llegamos a la zona roja del cuentarrevoluciones. Con todo, cifra una velocidad máxima, autolimitada, de 250 km/h y, sobre todo, un 0 a 100 km/h de solo 5,1 segundos, es decir, únicamente medio segundo menos que el anterior S6 Avant dotado del 4.0 V8 TFSI de 420 CV.

Con etiqueta ECO

La clave de estas excelsas prestaciones así como de ofrecer una salida fulgurante no es otra que la implantación de un compresor accionado eléctricamente (EPC) mediante un pequeño motor de eléctrico de 7 kW de potencia que reduce el tiempo de respuesta a 250 milisegundos, siendo palpable a partir de las 1.600 rpm.

Se alimenta de un sistema micro-híbrido de 48V asociado a unas baterías de iones de litio que además de ayudar al turbo, asiste al sistema eléctrico, activa el Star&Stop cuando se baja de 22 km/h e incluso permite que el motor se apague por completo durante un tiempo de hasta 40 segundos. Medidas que, según Audi, cifran un ahorro de combustible de 0,4 l/100 km y que aunque no son muy notorias en marcha, sí acaban por mostrarnos un gasto medio más que correcto, de 8,8 l/100 km sin ir preocupados.

Valor que puede bajar de los 7 l/100 km a poco que lo usemos con consciencia y circulemos por autovía, llegando así a ver autonomía que superen con facilidad los 900 kilómetros ¿sigues pensando que el diésel era una mala opción?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Grande, ágil y divertido

Por si eso no fuera suficiente, además, este S6 Avant es extremadamente divertido de conducir. En ningún momento olvidamos que llevamos un vehículo de corte familiar, de 4,95 metros de largo y 2.095 kilos de peso, pero es a estas variables sumamos las de todo un trazacurvas.

Se apoya en un chasis perfectamente puesto a punto, en una dirección progresiva variable que transmite toda la información con una rapidez pasmosa y en una transmisión de ocho relaciones del tipo convertidor de par que ultra efectiva que no genera tanto lag (retardo) como teníamos pensado.

A ello se suma el encomiable trabajo de la tracción total quattro dotado de un diferencial autoblocante central que da algo más de prioridad al eje trasero (40/60) para hacerlo un poco más juguetón; y la posibilidad de montar opcionalmente tanto el diferencial trasero deportivo como la dirección activa a las cuatro ruedas, para acabar de inscribirle de manera más efectiva en cada vértice.

Como guinda, la suspensión con amortiguadores de dureza variable que, previo pago, puede mejorarse por la neumática con variación de la altura y el Audi drive select con hasta cinco programas de conducción que permitirán variar su carácter pasando de casi un pura sangre (con el dynamic activado) a toda una hermanita de la caridad (efficiency) en cuestión de un segundo.

Por último, no podíamos dejar de hablar de un equipo de frenos verdaderamente efectivo que apenas da síntomas de fatiga en uso intensivo y que, de nuevo, puede ser mejorado pasando por caja y pagando los 10.540 € que cuestan los discos cerámicos.

Camuflaje deportivo

Elemento, este último, que no hará sino resaltar la ya comentada acertada unión entre deportividad y mesura estética de la que hace gala. Porque este S6 Avant no va pregonando que es un S6 Avant, pero a poco que lo observemos con detenimiento veremos que se trata de un S6 Avant.

El combinado con la carrocería familiar le convierte casi en el coche perfecto (con permiso del RS6 Avant), más aún con los detalles exclusivos tales como las llantas de 20 pulgadas, los paragolpes y parrilla Singleframe específicos, el spoiler de techo en el color de la carrocería, los marcos de las ventanillas y barras de techo en aluminio anodizado o las mencionadas cuatro colas de escape de imitación, en el exterior; así como los asientos deportivos, las molduras en aluminio cepillado mate, los pedales y reposapiés en acero inoxidable o el tapizado Alcantara/Cuero, en el habitáculo.

Todo ello sin obviar la elevada carga tecnológica que atesora, con la triple pantalla del salpicadero, incluyendo el Audi virtual cockpit, como la amplísima habitabilidad que ofrece, ideal para cualquier familia media gracias a su zona trasera amplia y holgada o a un maletero que cubica de inicio 550 litros (15 menos que el resto de A6 Avant) llegando a los 1.665 litros cuando se abaten los respaldos traseros.

Caro, no cabe duda

Aunque de serie el S6 Avant venga dotado de un amplio equipamiento, donde destaca el climatizador de cuatro zonas, el Audi virtual cockpit, la dirección progresiva variable, los faros LED, el sistema de sonido Audi sound system, el MMI navegación plus con sistema háptico, la suspensión deportiva S, o la alerta por cambio de carril, entre otros; como suele ocurrir en estos casos, quizá su mayor contra sea el precio final…

Porque a los 86.190 € mencionados de los que parte de fábrica el S6 Avant, si quieres optar por nuestra unidad deberás preparar otros 24.195 €, es decir, lo que cuesta un Audi A1 S line o un A1 Citycarver, ambos con el 25 TFSI como motor, para llegar a los 110.385 € del Audi S6 Avant que ha protagonizado esta prueba… y cuyo precio puede ser todavía mayor. ¿A qué que sea diésel ya no es lo que más te preocupa para hacerte con él?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *