La nueva generación del Citroën C4 pasa por nuestras manos para analizarlo en profundidad. Pero no es un C4 cualquiera sino que el protagonista de esta hedoprueba es el ëC4, la versión 100% eléctrica. ¿Merece la pena?

Tras tener la fortuna de descubrir cómo se fabrica y de conocerlo en primera persona ahora ha tocado hedoprobar el nuevo Citroën ëC4 en su variante 100% eléctrica tal y como le delata esa ë que actúa prefijo. Dado que se trata de la motorización más desconocida, vamos a centrarnos casi íntegramente en las sensaciones que nos ha generado durante la semana de hedoprueba.

Ahora bien, ello no implica que dejemos de hablar de algunos de los puntos más importantes de esta nueva generación. Comenzando por el diseño, a medio camino entre una berlina y un crossover. Estética que combina los nuevos patrones de la marca, como el logo delantero o la firma lumínica trasera, con homenajes a los modelos pasados como se observa en una caída del techo pronunciada y en un pilar C que recuerda al del primer C4 Coupé o del mítico GS.

En el interior se alterna el entorno digital con el confort. Los asientos Advanced Confort permiten a sus ocupantes eliminar casi por completo la fatiga mientras que las pantallas digitales aportan un punto de modernidad. Quizá echamos en falta algún menú más tanto en el cuadro digital como en el monitor central, pero todo parece estar pensado para facilitarle la vida al usuario. Ojo, punto a favor: la climatización analógica.

Tal es así que Citroën se ha sacado de la manga el denominado Smart Pad Support. Se trata de un enganche que emerge de la parte superior de la guantera y que gracias a un marco ajustable nos permite colocar una Tablet de hasta 11 pulgadas para que el copiloto se entretenga durante la conducción. Todo ello envuelto en una atmósfera amplia y acogedora, con una segunda fila lo suficientemente amplia para tres ocupantes, incluida la zona para la cabeza, algo más limitada por el diseño del techo. El maletero, por su parte, mantiene intacto los 380 litros de capacidad de las versiones de combustión pues la batería se coloca justo en el fondo del coche. Es un dato que le sitúa en la media de la categoría pero en comparación con el anterior C4 se han perdido casi 25 litros. 

Hasta donde quieras

Entramos ya en el apartado de conducción. Repasamos los datos técnicos de este ëC4 que se impulsa gracias a un motor eléctrico de 136 CV y 260 Nm de par máximo. Cifras que, eso sí, consigue generar únicamente en el modo Sport pues si activamos el Eco los registros bajan a los 80 CV y 180 Nm mientras que si nos movemos en el Normal (por defecto) tendremos 110 CV y 220 Nm. De ahí que los mejores datos de prestaciones los logremos con el modo más picante de todos: acelerando de 0 a 100 km/h en 9,7 segundos y alcanzando los 150 km/h de punta.

Un dato que también varía es el de la autonomía. Y es que pasar del modo más eficiente al más deportivo nos hará perder cerca de 30 km por el camino. Pese a ello, con la batería a tope y el modo Sport activado, el dato de recorrido que nos marcaba el ordenador de a bordo era de 304 kilómetros (320 en Normal y 336 km en Eco). Autonomía que es para aplaudir no solo porque homologue 351 km sino porque es relativamente sencillo superar los 300 kilómetros.

Circulando en modo Normal hemos registrado un gasto de 17,5 kWh/100 km lo que nos daría para cubrir esos tres centenares de kilómetros con seguridad. Cierto es que a medida que abusemos más del modo Sport el gasto aumentará hasta casi los 20 kWh/100 km y la autonomía se rebajará drásticamente. En el otro lado de la balanza, si combinamos el modo Eco con la circulación urbana podremos incluso rozar los 360 kilómetros de recorrido al gastar menos de 14 kWh/100 km. A ello también contribuye el modo B de retención que sin llegar a funcionar como la frenada a un solo pedal sí aumenta considerablemente la retención.

Pero, ¿cómo se rueda en todos estos escenarios con el ëC4? Pues de la misma manera en la que Citroën se mueve últimamente: confortablemente. Quizá podamos reprocharle que tenga una dirección excesivamente asistida que si bien sirve para ciudad no es tan precisa en el caso de adentrarnos en una vía enrevesada pero donde no hay queja alguna es en el confort de marcha que desprende. Suave y silencioso a la par que reactivo, así se muestra el ëC4 en prácticamente el 80% del trayecto que realicemos.

Para el final dejamos el aspecto de la carga. Este ëC4 permite diferentes cargas. Para los más espídicos e impacientes así como para aquellos que quieran recorrer largos trayectos, tendrán la opción de conectarlo a una toma de 100 kW en corriente continua, tardando 30 minutos para conseguir el 80%. En corriente alterna, los 50 kW de capacidad bruta se llenarán 7 horas si lo conectamos a un wallbox de 11 kW mientras que en un enchufe doméstico tardarán algo más de un día. Pero aquí entra la variable de siempre, aquella que dicta que a diario carguemos lo que necesitamos en casa, siendo pocas las veces que lleguemos hasta el final de la capacidad y tengamos que estar un día entero cargando.

En conclusión

La multiopción mecánica que plantea este nuevo Citroën C4 le hace ganar en versatilidad. En el caso de este ëC4 las sensaciones han sido muy satisfactorias a tenor de ofrecer una autonomía bastante holgada que satisfará las necesidades del cliente que lo adquiera. A ello se suma un diseño que, subjetivamente, nos atrae bastante y la inherente apuesta por el confort, casi al mismo nivel de las berlinas de representación. El punto más negativo quizá, el precio ya que los 36.270 € que cuesta con el acabado Shine de nuestra unidad (el más completo) suponen un extra de 10.200 € en comparación con el PureTech de 130 CV y caja automática (el manual cuesta 2.750 € menos) pueden quizá parecer muchos para un cliente que no haya echado cuentas, pero a poco que sepa sacarle partido a este sistema de propulsión verá que el ahorro a la larga es claro…

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