El primer modelo 100% CUPRA acaba de pasar por nuestras manos. Así es el nuevo Formentor VZ de 310 CV que protagoniza esta hedoprueba.  

Algo más de dos décadas son las que han convivido SEAT y CUPRA. Una unión que el 22 de febrero de 2018 llegó a su fin con el anuncio de independencia de la segunda, con el objetivo de convertirse en una marca deportiva de grandes aspiraciones bajo bajo un logo, una red comercial y una gama propia.

Cierto es que los primeros en darle forma fueron vehículos derivados de la propia SEAT, tales como el CUPRA Ateca o el CUPRA Leon, pero la nueva marca española no tardó mucho en mostrar al mundo su primer modelo de producción propia: el Formentor.

Como no podía ser de otra forma, este primer integrante made in Cupra es un SUV, pero no uno cualquiera, sino de corte deportivo tanto en diseño como en mecánica. Y aunque recientemente acaba de ampliar su gama con un motor de 150 CV, una dupla híbrida enchufable y el pasional VZ5 hasta con 390 CV, la realidad es que el primero en llegar fue precisamente el que está representado en estas líneas: el VZ de 310 CV.

Gira cuellos

Como te comentábamos, el Formentor es un SUV deportivo que mide 4,45 metros de largo, 1,84 de ancho y 1,51 de alto. Cotas que engloba bajo un diseño made in Cupra, con unas formas agresivas y líneas muy marcadas. Basta con echar un vistazo al conjunto para darte cuenta de lo que te contamos.

Lo primero que llama la atención es, sin duda, el binomio pintura-llantas. La opción de escoger un tono mate en petrol Blue como el de nuestra unidad realza todavía más los tonos cobrizos del conjunto, visibles tanto en el logo como en las comentadas llantas de 19 pulgadas EXCLUSIVE Sport Black & Cooper (opcionales).

Del mismo modo destacan tanto la doble nervadura del capó, las canalizaciones de aire colocadas en el paragolpes y cuya función es refrigerar los frenos o esa la línea de techo descendente que le aporta ese toque deportivo. Otros detalles vistosos que atraen nuestra mirada: la tira de LED que conecta los pilotos traseros, los pasos de rueda y faldones recubiertos por una tira plástica que le aporta robustez y el difusor trasero con cuatro salidas de escape ¡reales!

Digital, quizá demasiado

El habitáculo mantiene ese toque deportivo con unos asientos de tipo bucquet con reposacabezas integrados y un recogimiento perfecto con nuestro cuerpo. El volante aporta también ese halo Racing al integrar tanto el botón de arranque como el selector de modos de conducción mientras que las costuras Cooper destacan más gracias al tapizado opcional en cuero Petrol Blue. En lo que a calidad se refiere, no hay fisuras y el puesto de conducción ofrece tanta calidad como una marca Premium, pese a que en CUPRA mantengan que no pretenden ser una marca de lujo, sino una deportiva. Sea como fuere, la realidad es que el tacto general es exquisito aunque también lo es el hecho e que podría aportar cierta diferencia con, por ejemplo, el último SEAT León.

En este sentido, el punto diferenciador es la pantalla de 12 pulgadas, la más grande de CUPRA hasta el momento que, ojo, aglutina todas las funciones. Y cuando decimos todas, son todas, incluyendo la climatización. Si bien dicho monitor resulta bastante intuitivo una vez que lo hemos personalizado a nuestro gusto, no hubiera estado de más tener algún comando directo como ocurre en el Golf o, por qué no, mandos para la climatización independientes, como en el A3 Sportback. Quizá por ello CUPRA ha integrado tanto un manejo gestual como otro vocal, respondiendo este último al comando de Hola hola! El aporte tecnológico se completa con un cuadro también digital 100% configurable.

Si nos ceñimos al espacio reinante, el hecho de medir más que un CUPRA Ateca le reporta igualmente una mayor habitabilidad. La batalla es 5 cm más larga, hasta los 2,68 metros, ofreciendo un hueco para las rodillas amplio y un maletero bastante capaz, con 420 litros. En lo que a anchura es refiere será mejor que viajen dos adultos en lugar de tres pues el túnel central es voluminoso, mientras que en lo relativo al espacio para la cabeza, la caída del techo penaliza ligeramente, no mucho, pero sí lo suficiente para que alguien de más de 1,85 metros toque con el techo.

Sobre raíles

Todo eso está muy bien pero dado que tenemos entre manos al Formentor más potente hasta la fecha, lo suyo es que lo conduzcamos, ¿no? En marcha nos hacen falta pocos kilómetros para entender por qué CUPRA ha añadido las siglas VZ como apellido. La teoría nos dice que derivan de Veloz y la realidad así lo confirma. Este Formentor VZ es rápido, muy rápido. Se ventila el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y de no ser por la limitación impuesta, estamos seguros de que pasaría con facilidad los 250 km/h de punta.

El encargado de conseguir dichos datos, el archiconocido bloque 2.0 TSI turboalimentado de cuatro cilindros del Grupo Volkswagen. El mismo que ya monta el Cupra Ateca y que equipaba incluso el anterior León Cupra R. En el caso del SUV coupé genera 310 CV entre 5.500 y 6.500 vueltas y 400 Nm de par entre las 2.000 y las 5.450 rpm. La transmisión automática DSG de siete relaciones y la tracción total 4Drive son los encargados de gestionar todo ese potencial.

El resultado, mejor que el esperado pues no nos tiemblan los dedos al escribir que quizá estemos ante el todocamino más dinámico de cuantos se venden actualmente. El motor no solo es contundente y se le nota lleno en todo el rango de revoluciones, sino que en el momento de rodar entre las 3.000 y las 5.000 vueltas es cuando mejor responde. Pero es que además la puesta a punto del chasis es perfecta.

La capacidad de tracción es encomiable mientras que la dirección es precisa y reactiva. No hay rastro alguno de balanceos, inercias o subvirajes. Todo fluye como si fuéramos sobre raíles. La transmisión ayuda a mantener la contundencia y basta con ponerla en modo secuencial para descubrir que podemos tocar la zona cobriza del cuentarrevoluciones sin fatigar el motor.

La guinda, por un lado el equipo de frenos firmado por Brembo con discos ventilados y perforados con 370 mm de diámetro que aportan una mordida casi de competición pero que, eso sí, tienen un sobrecoste de 2.500 € (no lo dudes); y por otro la suspensión adaptativa con nada menos que 15 ajustes (seleccionables desde la pantalla) que van desde una extrabalanda idónea para cubrir largas distancias por carretera, hasta otra super dura situada por encima del programa CUPRA y que está enfocada al uso en circuito.

El epílogo de esta gran aventura, el modo ESC Sport que descuelga ligeramente la trasera aumentando las reacciones y ese modo CUPRA del CUPRA Drive Profile (en el que se suma un programa el Off-road con tintes más camperos pese a que al Formentor no le gusta en exceso el campo). Pero no todo iban a ser alabanzas, pues es precisamente en dicho programa cuando notamos cómo el sonido cambia. Si bien hace acto de presencia un gorgoteo sugerente del escape, a poco que afines el oído te darás cuenta de que parte del mismo se filtra por los altavoces.

No es desagradable, pero sí nos lleva a preguntarnos por qué no han decidido escoger el mismo camino que en el CUPRA Ateca y ofrecer una línea de escape firmada por Akrapovic.

En conclusión

Sea como fuere, esta hedoprueba solo puede concluir de una manera: agradeciendo a CUPRA su valentía a la hora de independizarse y, al mismo tiempo, por mantener intacto su ADN deportivo con un producto tan redondo como el Formentor. Quizá la llegada tanto del TSI de 150 CV como de la dupla e-Hybrid provoque que este Formentor VZ de 310 CV pase algo desapercibido, pero los puristas jamás olvidaremos que esta versión fue la primera en dar el pistoletazo de salida ‘real’ a una marca que dará muchas alegrías a SEAT.

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