Todoterrenos cada vez hay menos, pero ninguno iguala en vistosidad al Panda Cross 4×4 que protagoniza esta hedoprueba. Se volvió viral durante el temporal de nieve y aquí te contamos por qué.

No podemos sino maldecirnos a nosotros mismos por sido previsores y haber pasado el temporal de Filomena con el protagonista de estas líneas: el Fiat Panda Cross 4×4. Mientras se hacían virales imágenes de usuarios pasándolas canutas para moverse con sus SUV, os puedo asegurar que si muchos hubieran tenido un Panda Cross 4×4 en su posesión, la película hubiera sido otra.

Si no que se lo digan a los jugadores del Atlético de Madrid quienes también estuvieron en boca de todos al circular como si no fuera con ellos el temporal, pilotando un Panda con total tranquilidad. En él iban metidos hasta cuatro integrantes de la primera plantilla, algo que tiene mucho más mérito porque hablamos del modelo clásico y no del actual que copa estas líneas.

Sin embargo, la esencia se ha mantenido intacta: ofrece un 4×4 a un precio módico y sentirse con la libertad de poder hacer cualquier cosa. El Panda Cross 4×4 es uno de esos rara avis que existen en el sector. No hay rival que se le aproxime más allá del Suzuki Ignis, pero por diseño y por comportamiento este Panda Cross es más atractivo. Por uso off road las fuerzas se igualan, más si decides erróneamente, montar unos neumáticos asfálticos como los de nuestra unidad de pruebas.

Con ellos se gana en confort en carretera, cierto es, pero se pierde eficacia si lo que queremos es avanzar por cualquier tipo de terreno. Por suerte, la tracción total es su perfecta aliada para dejar atrás todo lo que se nos antoje. Hablamos de un sistema conectable mediante una rueda circular colocada en el túnel central. Tiene tres modos de funcionamiento, Normal, Off road y control de descenso.

El primero está pensado para rodar tranquilamente por el asfalto y es con el segundo con el que activamos ese reparto de tracción. Es el sistema torque on demand en combinación con el diferencial central electrónico el que se encarga de repartir la fuerza entre ambos ejes. En condiciones normales son las ruedas delanteras las que siempre reciben el par aunque es capaz de repartirlo equitativamente entre ambos ejes cuando nota que el trasero pierde adherencia. Si queremos salir de una cuesta empinada, giramos otra vez el dial y activamos el control de descenso de pendientes, activando automáticamente los frenos para centrarnos en el avance.

Pequeño, pero matón

El único motor disponible para este Panda Cross 4×4 es el conocido bloque bicilíndrico TwinAir Turbo de 0,9 litros que entrega 85 CV y 145 Nm. Puede parecer un rendimiento escaso sobre el papel pero teniendo en cuenta que hablamos de un coche de 1.165 kilos y tan solo 3,70 metros de largo, os aseguramos que va sobrado de empuje. Además, su sonoridad no incomoda en ningún momento e incluso llega a tener cierto punto deportivo.

A favor está que la caja de cambios contase con una sexta relación, algo que nos ha ayudado a contener el consumo sobre todo cuando nos movemos por autopista a velocidades de crucero. Aunque homologa 6,9 l/100 km la realidad nos ha llevado a marcar de media un litro más e, incluso, hasta 1,5 litros más. No obstante, pese a tener un depósito de 35 litros, la autonomía puede rondar los 430 kilómetros con facilidad y para un vehículo de aspiraciones urbanas, es bastante.

A su favor sí tiene el manejo. Ágil y sencillo. Al motor  le gusta ir alto de vueltas y hay que tener siempre un ojo puesto en las revoluciones para no perder ese rango idóneo en el que se mueve. Fuera del asfalto no encontraremos ese problema siempre y cuando tengamos engranada una marcha corta. Además, para movernos por zonas algo más complicadas contamos con dos aliados: una altura libre al suelo excelente, de 15,8 cm, y unos ángulos de ataque y salida realmente sobresalientes, con 24 y 34 grados, respectivamente.

Moderno y pintón

A estas cualidades dinámicas que invitan a salir por el campo (repetimos que la guinda sería montar neumáticos mixtos) se le une además un diseño que atrae todas las miradas. Hoy en día la mayoría de vehículos está perdiendo su personalidad en post de unos diseños muy parecidos que parecen estar cortados bajo el mismo patrón. Pero el Panda en general y el Panda Cross 4×4 en particular gozan de una estética que atrae todas las miradas.

De hecho me atrevo a decir que es junto con el Jeep Wrangler, de los 4×4 más fáciles de reconocer del momento. A destacar los paragolpes con protecciones (con una forma específica para mejorar los comentados ángulos), los pasos de rueda protegidos, las llantas de exclusivo diseño, las barras sobre el techo…

El interior no se queda atrás y aunque siempre gusta que haya materiales de corte más blando, la abundancia de plásticos duros del puesto de conducción tienen hasta su punto romántico. El salpicadero destila sencillez por un lado, con un cuadro de instrumentos a la vieja usanza y un ordenador de a bordo con tonos anaranjados que evocan al de aquellos 386 de Pentium; mientras que el punto moderno lo da la pantalla central de 7 pulgadas con un diseño robusto y de manejo casi tan intuitivo como un smartphone.

Hablando de móviles, tiene sincronización total con Apple CarPlay y Android Auto mientras que su colocación puede ser justo en la ranura que hay sobre la pantalla, para evitar que vaya dando tumbos. Quizá echamos en falta algún menú relativo al sistema 4×4 como sí montan los Jeep, por ejemplo, más que nada porque el sistema UConnect es el mismo de los modelos americanos.  Otro punto llamativo, la tapicería de los asientos, realizada con un porcentaje de material reciclado que le aporta un poco más de conciencia ecológica. No llega a ser tanta como la del Panda Hybrid, pero le da su punto.

Y en cuanto a la habitabilidad, perfecta para albergar a cuatro adultos (está homologado para cinco incluso) pese a que la sujeción y el confort de los asientos podría ser algo mejor. Donde no hay peros es en la capacidad del maletero: 225 litros con un hueco poco profundo que, eso sí, pero bien aprovechado.

En definitiva

Creo que hay pocos modelos en el mercado que aglutinen tanto ‘mojo’ como este Panda Cross 4×4. Más allá de su estética desenfadada, de un interior práctico y funcional así como de una mecánica que cumple sobradamente, nos encontramos con un todoterreno de pura cepa. Se le pueden pedir algunas cosas importantes, tales como aumentar el confort de los asientos, que el maletero fuera algo más profundo o que se le equipe sin coste alguno con unos neumáticos pensados para rodar fuera de los negro. Pero hay que tener en cuenta que pocos coches tienen un feeling tan bueno como el que proporciona este Panda Cross 4×4 por un precio tan contenido como el que propone FIAT. Cierto es que su PVP parte de los 23.400 € pero la marca italiana lo rebaja hasta los 16.305 € incluyendo las diferentes campañas de descuento (por financiación, retail y plan renove FIAT).

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