Steve McQueen, Mustang y Bullit son tres términos que estarán ligados hasta la eternidad gracias a la edición especial del pony car que nosotros hemos probado en profundidad.

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Ni estoy en San Francisco, ni he tenido una persecución de más de 10 minutos, pero durante una semana me he transformado en Steve McQueen o, más concretamente, en el teniente Frank Bullit. Sí, tampoco soy rubio, tan guapo y mi cuenta corriente tiene bastantes menos ceros que la suya, pero al menos hemos tenido algo en común: el coche. Y no era cualquiera, sino uno de los deportivos más míticos y legendarios de la historia, el Mustang; al que si le unimos el apellido Bullit acaba por convertirse en toda una pieza de colección.

Lanzado para conmemorar el 50 aniversario (se cumplió en 2018) del largometraje que da nombre a esta edición, está equipado y decorada inspirándose en el Mustang Fastback del 68 que condujo McQueen y que dejó huella no solo en los anales del cine sino en la historia de este pony car.

Diseño único

Lo primero que llama la atención es, sin lugar a dudas, su color verde Bright Highland con el que consigue ese aire retro que nos enamora. Llamativa también es su calandra pintada en negro y desprovista de cualquier logo, dándole mayor agresividad. Hablando de emblemas, en su trasera desaparece también el inconfundible caballo para ser sustituido por el término Bullit.

El conjunto exterior, que mantiene intactas sus formas coupés y sus 4,79 metros de largo, se completa con unas elegantes llantas de aleación de 19 pulgadas en negro tras las que se vislumbran unas pinzas de freno rojas firmadas por Brembo, los cromados de las ventanillas y las cuatro salidas de escape (reales) incrustadas en el difusor.

 

 

Larga vida al cambio manual

La personalización en el interior también alcanza cotas altas destacando sobre todo la decoración del pomo del cambio, en un blanco nacarado, que le confiere un toque muy exclusivo. Cambio que, por cierto, es manual homenajeando al vehículo original y demostrando que esta es la combinación más purista de todas.

El resto de detalles exclusivos se centran en los excelentes asientos deportivos firmados por Recaro que, eso sí, son opcionales (2.050 €), en la inclusión del logo Bullit en el volante o de la placa con el emblema de la versión y el número de fabricación colocada frente al copiloto así como en la pantalla de bienvenida Bullit en el cuadro de instrumentos digital de 12 pulgadas, el cual, como en el resto de Mustang es totalmente configurable.

Extra de potencia

Los cambios no solo se ciñen al ámbito estético sino que su motor también ha sufrido ciertas modificaciones establecidas por el departamento Ford Performance. En concreto, el V8 de 5.0 litros que ya impulsa a los Mustang GT recibe el mismo módulo de control de calibración cuadro/motor que los Shelby Mustang GT350 con un nuevo sistema de alimentación, válvulas de admisión y cuerpo de aceleración que le permiten aumentar la potencia en 10 CV, hasta los 460 CV dejando intacto el par máximo en los 529 Nm.

Asociado a la citada caja de cambios manual de seis relaciones, las prestaciones de nuestro Mustang Bullit son de escándalo: 4,6 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y 263 km/h de velocidad punta (14 km/h menos que un Mustang GT).

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Pasión por las curvas

En marcha apenas hay diferencias ni de sonido ni de respuesta mecánica. Esos 10 CV extra no se dejan notar en exceso, pero las sensaciones que nos consigue transmitir son algo diferentes. Quizá sea la sugestión de la edición, o que cada carretera la veamos como el subi-baja de San Francisco, pero este Mustang Bullit sí transmite algo diferente.

Eso no implica que nos relajemos, todo lo contrario, como en cualquier otro Mustang hay que mantener siempre la concentración alta. Su poderío es elevadísimo, así como su peso pues para ser un deportivo los 1.818 kilos no le convierten para nada en liviano. Por suerte, está dotado de una dirección precisa y rápida, así como de un equipo de frenos potente. La guinda la ponen la suspensión adaptativa MagenRide que también es opcional (2.200 €) permitiendo variar la dureza de los amortiguadores en función del programa escogido.

Modos que llegan a la media docena, incluyendo uno específico para Circuito otro para suelos deslizantes y otro para quemar goma de baja adherencia. Sea como fuere, lo cierto es que afrontar cualquier tramo de montaña con este Mustang Bullit es una delicia. Ahí volvemos a distanciarnos de McQueen quien con su Mustang Fastback del 68 las pasaría canutas para enlazar curvas.

Además, nuestro Bullit cumple con nota en lo que a rendimiento mecánico se refiere, con una entrega de potencia progresiva que acaba por desatarse al sobre pasar las 4.500 rpm que nos permite dejar fija la tercera e incluso la cuarta relación e ir jugando con el acelerador. Ahora bien, que dicha capacidad no te impida echar mano del pomo y reducir una marcha. Acción que será sencilla gracias a la tecnología Rev-matching que da un golpe de gas cuando bajamos de relación emulando lo que sería un punta-tacón para contar siempre con el máximo empuje.

Todo ello, siempre, acompañado de una sonoridad exquisita (que puede regularse e incluso desconectarse) y de un ojo puesto en el ordenador de a bordo, pues la contundente cifra de gasto registrada superando con creces los 12,5 l/100 km en conducción normal y los más de 17 l/100 km a ritmo elevado, provocarán que tengamos que hacer alguna que otra parada extra en las gasolineras que vayan aproximándose.

¿Merece la pena?

Un detalle, este último, a sumar ya que el tener aparcado el coche del teniente Frank Bullit en tu plaza de garaje no podía salir gratis. No obstante, como pasa con el resto de Mustang, Ford propone un precio de partida más que suculento de 56.400 €.

Cierto es que en comparación con un Mustang GT son 6.000 € más de tarifa y que a poco que añadamos los imprescindibles asientos Recaro y la suspensión MageRide ya veremos cómo superamos los 60.000 €. Sin embargo con esas, el Mustang Bullit resulta ser mucho más asequible que cualquier otro deportivo actual de 460 CV a lo que se suma su punto de ser un auténtico coche de película.

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