La electrificación se abre paso en Honda con un modelo que tiene tintes retro, un diseño inconfundible y una autonomía pensada para trayectos urbanos.

Nadie duda de que la electrificación será la tendencia dominante del sector del automóvil durante esta década. La oferta de coches eléctricos ya comienza a ser extensa y aunque por suerte los fabricantes han optado por ofrecer diseños bastante arriesgados o atractivos, permitidme que os diga que ninguno lo es tanto como el protagonista de esta hedoprueba: el Honda e.

Este vehículo de aire retro supone la culminación de un proyecto de varios años por parte de Honda que ha llevado a la marca nipona a lanzarse por completo a la electrificación. Tras coquetear en los últimos años con la hibridación e incluso con el hidrógeno, este Honda e es el primer coche 100% eléctrico que lanza en su historia. Y para hacerlo los diseñadores de honda pensaron, qué demonios, vamos a hacerlo distinto.

Así es cómo se les ocurrió este Honda e que en esencia luce de manera casi idéntica al Honda e Prototype que presentó en 2017. Como decimos tiene aspecto retro y en cierto modo simétrico porque la zona delantera es casi un calco de la trasera. Destaca esta moldura negra a modo de calandra (cerrada obviamente) que incrusta los pilotos redondeados con tecnología LED tanto para las cortas como para la iluminación diurna y la intermitencia. El capó es plano y posee esta moldura en negro que da la sensación de ser una toma de aire al más puro estilo de los pony cars americanos, pero que en realidad esconde las tomas para cargarlo.

De lado es donde más se perciben sus compactas dimensiones pues estamos ante un coche de 3,89 metros de largo por 1,75 de ancho y 1,51 de alto. Aquí además de estas llamativas llantas de aleación de 17 pulgadas, exclusivas del acabado más básico, hay otro aspecto que centra nuestra atención.

No, no es este atractivo contraste bicolor con el techo en negro y la carrocería en Azul (por cierto, hay cuatro colores más además del nuestro, Amarillo, Gris, Blanco y Negro. Pero me refiero, efectivamente a los retrovisores, o mejor dicho a la ausencia de ellos. En su lugar se colocan estos dos cilindros que esconden la cámara y que vienen de serie en toda la gama. Pero de su funcionamiento os hablaré más adelante porque ahora vamos a conocerlo por dentro.

Será por pantallas

Lo primero que percibimos al entrar en el Honda e es que los diseñadores nipones han querido replicar el salón de estar de nuestra casa al proponer unos asientos con un tapizado de corte retro y buen mullido. Otro punto clave, las molduras en imitación madera que quieren recordar a ese mobiliario de alta calidad y aspecto igualmente vintage. No llegan al nivel de acabado de un CR-V pero contrastan a la perfección con el que es el punto primordial de este Honda e: el cuadro de mandos.

Por llamarlo de alguna manera porque más bien parece el panel de control de un box de Fórmula 1 o de la mismísima NASA. ¿Por qué? Porque está compuesta por nada menos que cinco pantallas.  Las dos exteriores, dedicadas a los retrovisores, tienen 6 pulgadas cada una. La situada tras el volante, de 8 pulgadas, hace las veces de cuadro digital recopilando mucha información. A continuación, las destinadas al sistema multimedia, ambas de 12,3 pulgadas para ser manejadas tanto por conductor como por copiloto.

De hecho, su función es básica si viajamos acompañados ya que podemos enviarle la pantalla al copiloto para que este interactúe por ejemplo con el navegador o con el Apple Car Play y nos envíe la información cuando esté completa. También puede elegir la emisora de radio, la fuente de alimentación o conocer el estado de la carga y el consumo medio realizado.

Un punto importante, no son excesivamente rápidas y hay que tener paciencia a la hora de manejarlas. Sobre todo si estamos en marcha. Para ello cuenta con un asistente vocal que responde al comando de Ok Honda, pero no es especialmente ágil. Otro punto negativo, que hay excesivos menús para navegar y en marcha puede ser hasta contraproducente. A favor, que podemos personalizarlo como nos guste e incluso tenemos hasta fondos de pantalla a elegir. Igualmente, contamos con conexiones por todos lados, HDMI, USB y hasta un enchufe convencional con conversor de 230 V.

Pero si pensabas que ahí terminaba el tema digital, error, porque a estos cinco monitores se suma una sexta un poco más arriba. Se trata de un retrovisor interior digital que nos resultará bastante útil cuando circulemos con la zona trasera hasta arriba. Hecho que será fácil de conseguir a poco que entren los dos adultos que homologa.

Sí, el Honda e está pensado para cuatro ocupantes. Hay que recordar lo escueto de sus dimensiones y su concepción urbana, por lo que no está mal. Sí nos hubiera gustado tener algo más de espacio tanto para rodillas como para cabeza pero tampoco se puede pedir demasiado.

Donde no estamos tan contentos es en el maletero, ojo, únicamente 171 litros de capacidad, un volumen inferior al de un Smart ForFour, que acompaña además de unas formas poco aprovechables dados estas dos protuberancias que aparecen aquí. Y más puntos a mejorar, que no exista un abatido simétrico de sus asientos sino que se baja todo el respaldo. Sí, tenemos 861 litros pero pensando en una familia con un niño niño pequeño, no podremos meter el carro y el niño al mismo tiempo, tendremos que elegir…

Diversión asegurada

Lo primero de lo que vamos a hablar a los mandos de este Honda e son, sin duda, los retrovisores. Nos gusta su posición, mucho más natural que la de, por ejemplo, los del Audi e-tron. Cierto es que la mano izquierda quizá dificulta la visión cuando circulamos con ella, pero es una visión más natural. Hay dos posiciones, una de gran angular y otra más cercana, nosotros llevamos la primera porque vemos más carretera. Ahora, un punto negativo comparado con los del e-tron es su calidad de imagen sobre todo de noche, pues hay excesivo grano. Igualmente, hemos comprobado que incluso se llegan a empañar con el rocío de la mañana. 

Entrando de lleno ya en la mecánica, este Honda e está disponible con dos potencias asociadas a cada una de las versiones. La básica genera 136 CV y la Advance, la nuestra, 154 CV. En ambos casos contamos con un par máximo de 315 Nm y una batería de 35,5 kWh. El 0 a 100 km/h es de 9 segundos en el básico y de 8,3 segundos en el nuestro y la velocidad máxima está limitada a 145 km/h. 

Teniendo en cuenta que solo pesa 1.530 kilos, comprobamos enseguida que este Honda e se mueve con rapidez. El empuje desde parado es genial y salimos escopetados desde el semáforo. Además, dinámicamente se comporta casi como un kart, como una hormiga atómica, sobre todo por zonas enrevesadas como las ciudades. Es estable y confortable a lo que se suma una agilidad encomiable gracias a un radio de giro reducidísimo, de solo 4,1 metros. Algo que logra gracias a que las ruedas delanteras tienen un ángulo de giro amplísimo. 

Llegados a este punto muchos os preguntaréis, ¿y la autonomía? Pues hasta de 222 km, aunque con la llanta 17 pulgadas (la nuestra) se rebaja hasta los 210 km. A priori parece escasa, pero hay que tener en cuenta que se trata de un coche urbano y hacer 210 km en contexto urbano es estar unas cuantas horas metidos dentro del coche. En teoría ese rango lo alcanza homologando un consumo medio de 18 kWh/100 km.

En teoría… porque en la práctica la realidad es otra: durante nuestra semana de hedoprueba no superamos los 150 kilómetros agotando toda la capacidad de la batería. Y es que una de las penalizaciones de este Honda e es el consumo, el cual se movió en torno a los 20 kWh. Por carretera secundaria sí que podemos conseguir los 18 kWh homologados mientras que en autopista a 120 kWh superamos con creces los 22 kWh.  Ojo, si ponemos el modo Sport veremos incluso valores cercanos a los 25 kWh que es muchísimo. 

En ciudad, el gasto se reduce hasta algo más de los 16 kWh porque podemos jugar con el sistema de regeneración de la frenada que tiene diferentes programas a gestionar mediante las levas situadas tras el volante. En modo Normal tenemos cuatro niveles que son bastante suaves. Pero si pulsamos el botón colocado el centro de la consola central activamos la mayor intensidad. Aquí tenemos tres modos más que, como antes, se gestionan mediante las levas. La intensidad de retención aumenta llegando a encenderse la luz de freno. De hecho, con el más severo es con el que podremos realizar una conducción a un solo pedal. 

Por último, toca hablar de la carga. En casa en un enchufe normal, de 2,3 kW necesitamos invertir cerca de 19 horas. Si aumentamos la potencia e instalamos el wallbox de Honda de 7,4 kW se emplearían cerca de 4 horas. Lo bueno, que también admite cargas rápidas de hasta 50 kW lo que significa que en 30 minutos obtendremos el 80% del total. 

En conclusión

El Honda e no solo es el primero eléctrico de la marca nipona sino que es un vehículo único y diferente, tanto por diseño como por rendimiento y, claro está por precio. Porque para optar por este Honda e tienes que tener al menos en la cuenta 34.390 € que, en el caso de nuestro acabado Advance asciende a los 37.390 € ¿Demasiado caro? Quizá sobre todo teniendo en cuenta el rango de autonomía que tiene, pero la realidad es que si lo adquirimos seremos la comidilla del barrio y la envidia del vecino sin obviar el gran disfrute que experimentaremos cuando lo conducimos. 

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