Probamos el renovado Mazda2 que presenta principalmente una novedad mecánica relacionada con un sistema de hibridación ligera. Una dosis de tecnología eléctrica que busca darle el empujón necesario para rivalizar directamente con los modelos más poderosos del tan competido segmento B.

La cuarta generación del modelo nipón cumplió un lustro el pasado año y por ello Mazda decidió ponerle al día en materia mecánica. Parece ser la tónica habitual en los restyling actuales tanto en el sector de los compactos como el de los SUV. A mitad de vida comercial, quizás este urbano japonés se nos queda un poco corto en acabados interiores y equipamiento. Quizás por eso la hibridación ligera sea la apuesta más rápida, eficaz y solvente a corto plazo para poder competir con modelos como el Toyota Yaris, el VW Polo o el Renault Clio.

Estética continuista que funciona

Mazda es un fijo en mantener las cosas que funcionan. En general en sus modelos la firma japonesa presenta unas siluetas que suelen gustar bastante al cliente. En concreto en este modelo, la estética funciona y no se ha quedado obsoleta respecto al resto de la gama por lo que salvo puntuales retoques, no hay grandes cambios.

Vemos modificaciones en los paragolpes traseros y delanteros, en la parrilla delantera y en los grupos ópticos traseros. En definitiva el aspecto visual, principalmente del frontal, adopta más la tendencia del resto de modelos de la casa para darle a la marca una seña de identidad. En vista lateral, vemos unas llantas de 15 o 16 pulgadas con tono plateado que es otra novedad en este restyling.

De puertas para dentro presenta también pocos cambios. Una de las más llamativas es la tapicería de piel que hemos disfrutado en nuestro acabado Zenith. El habitáculo está mejor insonorizado a altas velocidades y los materiales son ligeramente superiores a los del modelo anterior. La calidad general es mejor por lo que la conducción se hace más llevadera y el confort de marcha es mucho más ergonómico.

El espacio interior es decente. Ni se posiciona como el modelo menos habitable de su gama ni se erige como el coche más espacioso del segmento B. Su puesto de conducción es amplio en todos los aspectos y las plazas traseras son cómodas y con un espacio suficiente para dos adultos y ya. El maletero sí está algo por debajo de la media de los rivales ya que cubica 250 litros.

Así es su nuevo sistema

La única motorización del Mazda2 es la 1.5 SKYACTIV-G de 90 CV y 148 Nm de par máximo. Nuestra unidad equipaba la caja de cambios manual de 6 relaciones aunque también puede montar opcionalmente la automática. A este bloque de combustión la firma nipona ha añadido un generador de 22,5 V que asiste en situaciones de arrancada o mucha aceleración.

Es de sobra conocida esta tecnología que hoy día montan muchos modelos del mercado. Una de las ventajas más grandes es la obtención de la etiqueta ECO de la DGT. Otra ventaja es sin duda sus consumos. Según el ciclo de homologación WLTP, los consumos de este Mazda2 son de 5,3 l/100 km. En nuestra prueba la verdad que conseguimos acercarnos bastante a esas cifras y cerrar la semana en 5,6 litros de media. Sí es cierto que con un alto uso por ciudad se puede ir fácilmente hasta los 6,5 litros pero sin embargo por carretera tranquilos y estables hemos sido capaces de llevarlo rozando los 5 l/100 km.

En lo dinámico mejora principalmente porque su motor es ahora menos ruidoso y porque la insonorización del habitáculo está más lograda. En lo referente a aspectos técnicos, mantiene el agradable tacto de conducción muy propio de Mazda. En las curvas es estable y las suspensiones filtran bien las irregularidades del terreno. Además, como ya hemos visto en otros modelos como el Mazda3, el sistema G-Vectoring Control Plus, gestiona el freno en las ruedas en situaciones de curva para mejorar el control y la seguridad de los ocupantes en situaciones de pérdida de adherencia.

En conclusión

Ahora mismo en el configurador oficial de Mazda, este modelo parte (sin aplicar descuentos) desde 19.200€ en el acabado de salida, el Origin. 19.875€ para el segundo nivel, el Black Tech Edition y 22.225€ para el tope de gama, el Signature. Nuestra unidad, equipaba el tercero de los cuatro niveles, el Zenith que sube por encima de los 20.000€. La firma nipona ofrece un urbano de calidad, con tecnologías algo obsoletas pero con un sistema de hibridación ligera que busca liberar los bolsillos en plena crisis económica. Por tanto, cada uno debe valorar y priorizar. Estética notable, tecnología suficiente y consumos sobresalientes.

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