La renovación que Mazda ha implementado en su MX-5 se disfruta más percibiéndola que viéndola. Nosotros así lo hemos hecho, probando en profundidad la evolución del motor 2.0 SKYACTIV-G que pasa a desarrollar 184 CV.

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El MX-5 es de esos coches por los que uno lucharía por tener en su garaje. Divertido, sensual, de calidad y con un toque canalla que tanto nos gusta. Durante el 2017 tuvimos la oportunidad de probar en profundidad las dos carrocerías que actualmente componen la gama: el Soft Top y el RF. Dos estilos pero con un mismo punto en común, la pasión por conducir… un descapotable.

Pues bien, para este año, Mazda ha preparado el que es el primer restyling de vida de esta cuarta generación, siendo precisamente el que copa estas líneas. Una actualización que además de retocar ciertos aspectos de equipamiento y seguridad, llega con una mejora mecánica espectacular. Entremos entonces en materia.

¿Cambia en algo?

Dado que nos encanta el estilo que atesoran los Mazda de nueva generación, vamos a comenzar por lo que se ve. Cierto es que al primer vistazo uno puede preguntarse ¿cambia en algo este MX-5? Antes de confirmar la respuesta, decir que si se ha dado cuenta, la carrocería que protagoniza esta prueba pertenece a la RF (Retractable Fastback), o lo que es lo mismo, la que sustituye la capota de lona manual por un techo duro retráctil automático que, cuando se oculta, deja a la vista una silueta de tipo Targa que, sinceramente, nos tiene enamorados.

Tras este apunte, respondemos. No, en el apartado estético, este MX-5 RF no ofrece nuevas soluciones. Lejos de ser un inconveniente, en elhedonistamotor lo vemos como un acierto. Más que nada porque somos de la opinión de si algo funciona, mejor no tocarlo, y en lo que respecta al diseño de este MX-5, lo cierto es que tal y como está, está perfecto.

Entonces, ¿qué aporta de nuevo?

Muy sencillo. La renovación del MX-5 RF que está contemplando se centra, principalmente, en la mejora del equipamiento y en una mayor dotación de seguridad. Del primer punto destacaríamos la regulación en profundidad para el volante (por fin) y el actualizado sistema multimedia que ahora integra tanto Apple CarPlay como Android Auto. El inconveniente, que la pantalla siguen sin ser táctil y deberemos manejar los sub-menús a través del mando giratorio situado en el túnel central.

Otro de los aportes novedosos es la mejora en el número de asistentes a la conducción. A los ya existentes sistemas de alerta por cambio involuntario de carril, por tráfico cruzado trasero o control de ángulo muerto, el MX-5 suma el asistente de frenada automática de emergencia en ciudad con detección de peatones y asistente trasero, detector de fatiga, cámara de visión trasera y lector de señales de tráfico.

Escala en potencia

Ahora bien, más allá de las mejoras comentadas, la gran novedad es, sin lugar a dudas, la que aporta el motor. Porque este MX-5 RF (y por extensión el Soft Top) evoluciona su motor tope de gama. Manteniendo intacto el bloque de 2.0 litros y cuatro cilindros de aspiración atmosférica, los ingenieros japoneses han conseguido exprimirle otros 24 CV adicionales. Por tanto el eje trasero recibirá nada menos que 184 CV aumentando, igualmente, el régimen de giro de 6.800 a 7.500 rpm.

Una ganancia que se ha logrado gracias a las mejoras efectuadas en la combustión, admisión y escape. El resultado: un motor más lleno y con mayor empuje que antes. De hecho, la respuesta ha mejorado de tal manera que no parece siquiera un atmosférico. Aunque los 205 Nm de par entran directamente a 4.000 rpm, lo cierto es que ya desde bajas vueltas se le nota mucho más desahogado. Para hacernos una idea, el dato de aceleración ha mejorado ligeramente, pasando de 7,5 a 6,8 segundos.

En un régimen medio se mantiene imperturbable, con un rodar suave y bastante fino. Sin embargo, si queremos buscarle las cosquillas será necesario lleva la aguja hasta casi el corte. Gracias a este aumento del régimen hasta las 7.500 rpm el motor nos permite un plus más de deportividad, aprovechando al máximo las bondades de su chasis.

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Divertido como ninguno

Un conjunto que sigue destacando por la finura y la diversión, sobre todo en un tramo de montaña. Encajados en su puesto de mandos, por carretera viajaremos de manera cómoda y agradable, aunque será al escalar cualquier puerto donde de verdad disfrutaremos de este MX-5 RF.

Una excepcional puesta a punto, suspensiones firmes pero no demasiado secas, una dirección rápida y muy directa o un peso que apenas llega a los 1.150 kilos son los ingredientes principales para dibujarnos una sonrisa.

La guinda la pone, por un lado, el diferencial autoblocante trasero que nos permite redondear la curva con una facilidad pasmosa, o la excepcional caja de cambios manual de seis relaciones, con un tacto preciso que invita a ir cambiando de marcha incluso aunque el motor no lo pida. Decir que para este motor también existe una caja automática que cuesta 3.000 €, pero viendo lo extraordinariamente buena que resulta la manual…

Todo un capricho

A igualdad de acabado y motorización, la diferencia de precio entre los MX-5 Soft Top y RF es de 2.500 €. Optar por una u otra es más una cuestión de gustos que de practicidad. En nuestro caso concreto, la elección es complicada, pero probablemente nos acabásemos quedando con el RF, primero por el diseño exterior que deja al descapotar y, segundo, porque el mecanismo eléctrico de capotado tampoco aporta un lastre demasiado excesivo a la hora de rodar.

Eso sí, dicha diferencia podrá ser determinante, sobre todo si tenemos en cuenta que el MX-5 pertenece a listado de los llamados coche capricho. Por tanto, para muchos, cuanto menor sea la inversión más lo disfrutarán. Algo que entendemos porque pagar los más de 32.000 € que cuesta el acabado Zenith de nuestra unidad, pueden resultar excesivos.

No obstante, siempre tienta tener una unidad como la nuestra, con elementos tan vistosos como el sistema de sonido BOSE con altavoces integrados en los reposacabezas, fartos Smart Full LED adaptativos, acceso y arranque sin llave…

En caso de querer aumentar el grado de deportividad, siempre podremos acceder por otros 1.900 € al acabado Zenith Sport y sumar los asientos deportivos Recaro, el techo en color piano black, la barra antitorsión o la suspensión deportiva Bilstein. Con todo, la factura se irá más allá de los 35.000 €.

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