Aunque Mitsubishi coseche éxito tras éxito con su versión híbrida enchufable, el Outlander también ofrece una alternativa gasolina. Hemos probado el más alto de la gama, con tracción a las cuatro ruedas y 7 plazas.

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La tercera generación del Outlander llegó en 2013 y ya ha sido renovada en más de una ocasión. Hace tiempo probamos la versión PHEV y, a nivel estético, no existen cambios respecto a este MPI (salvo las inscripciones correspondientes “PHEV”). Por tanto, vamos a detallaros si este todoterreno es realmente útil en sus 7 plazas y si cuenta con unas prestaciones de confort, dinamismo y tecnológicas aptas para competir con sus rivales.

De puertas para dentro

El habitáculo de este Outlander MPI es, sin duda, una de sus mejores armas. Quizás gracias a su equipamiento, el Kaiteki, que como tope de gama goza de unos acabados interiores exquisitos. La pantalla la encontramos similar a la de su modelo hermano, con un manejo táctil notable y obedeciendo de forma fluida las órdenes al tacto.

Pero uno de los cambios más significativos respecto al PHEV, es su consola central. Se sustituye la palanca de cambios del modelo híbrido por una automática convencional de Mitsubishi y a la derecha un freno de mano tradicional. Los comandos de ventilación y el botón ECO situado justo encima y en la parte inferior de la pantalla están intactos. El cuadro de instrumentos mantiene la mini pantalla analógica y continúa siendo analógico, con el correspondiente cuentarrevoluciones en lugar del indicador de potencia de la versión PHEV.

En cuanto a su habitabilidad, el Outlander es un coche muy cómodo y espacioso sobre todo en las plazas delanteras. Los pasajeros viajarán sin problemas en trayectos cortos y largos. En la segunda fila de asientos un tercer ocupante adulto irá más incómodo en un trayecto largo aunque, salvo por el sacrificio del espacio para los hombros, no gozará de mal espacio tanto para las piernas como para la cabeza. Las plazas traseras son las más controvertidas, como siempre. Salvo si viajan niños, es prácticamente imposible que dos adultos viajen en la tercera fila sin notar fatiga nada más comenzar la marcha.

Otra buena noticia de este todocamino japonés es su maletero. Pese a unos pobres 145 litros con todos los asientos levantados, la cifra cuando la tercera fila está abatida es de 519 litros. Y si por algún casual, viajan dos personas y necesitan un super extra, pueden abatir la segunda fila llegando a los 1.625 litros.

Detalles para mejorar

El bloque que hemos probado es el atmosférico de 2 litros y 150 CV con 195 Nm de par máximo. 13,3 segundos de 0-100 km/h, 190 km/h de velocidad máxima… No son cifras que destaquen ni mucho menos pero tampoco es un coche fabricado para ello. Sus 150 CV son suficientes para mover todo el conjunto de más de tonelada y media, aunque sus 195 Nm de par motor no complementan bien ni de la manera que nos gustaría.

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Al ser un bloque atmosférico, toda la fuerza entra a las 6.000 vueltas y le cuesta mucho subir la aguja del cuentarrevoluciones. El coche se muestra perezoso a la hora de aumentar rápidamente de velocidad y su transmisión automática CVT no ayuda, la verdad. Esta caja de variador continuo no es precisamente la ideal para entregarnos el empuje óptimo cuando pisamos el acelerador, más bien lo contrario. Pero sí es cierto que una vez la velocidad es estable y salimos a carretera, el motor y la caja reducen notablemente su sonoridad.

Los consumos oscilan mucho en función de la conducción que le hayamos dado a este Outlander 4WD. Estas siglas le otorgan la aptitud de poder manejarse con soltura por tramos off road y la verdad es que no se desenvuelve mal. Sus 19 cm de altura libre al suelo y sus 21 grados de ataque en los tres ángulos medibles para un todoterreno, le otorgan una merecida medalla de nuestra parte. La cifra en conducción off-road se ha disparado a los 11 litros, mientras que conduciendo de forma regular y tranquila por carretera podremos movernos sobre los 7 y pico. El consumo mixto durante la prueba ha sido de 9,3 litros, un consumo alto pero entendible si tenemos en cuenta el peso, el motor, la caja…

Equipado hasta los topes

Este Outlander con acabado Kaiteki cuenta con todo su equipamiento de serie, sin opción a extras. Elementos tanto de confort, como de seguridad y tecnología, para conformar un coche que, pese a poseer carencias dinámicas, presume de una habitabilidad y calidad interior superior.

Su precio con descuentos aplicados e incluyendo la pintura metalizada es de 33.795€. Este precio es en torno a 5.000€ superior respecto a la versión de acceso gasolina por equipar la tracción total y el acabado más alto. No queremos ser agoreros, pero seguramente sea una versión que va a envejecer rápido porque su compañero de viaje, el PHEV, tiene un precio bastante similar y las ventajas en todos los aspectos son palpables. Aun así, Mitsubishi ha conseguido tener una alternativa en el segmento para aquellos que sigan enamorados de los bloque sin turbo.

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