SEAT se adelanta al cambio de tendencia con este Ibiza TGI, aquella que necesita del Gas Natural Comprimido (GNC) para moverse. Nosotros lo hemos probado en profundidad para saber si realmente merece la pena frente a los combustibles convencionales. 

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No nos tiembla el pulso al afirmar que los combustibles convencionales viven un momento especialmente complicado. Pese a que la gasolina y el diésel siguen comandando las ventas de vehículos (con un vuelco a favor del primero), lo cierto es que en los últimos años ha aparecido una importante diversificación que comenzó allá por 1997 cuando Toyota presentó la primera generación del Prius.

Ahora, más de 20 años después, el conductor que vaya a adquirir un nuevo vehículo se encuentra con numerosas alternativas entre las que se encuentra el protagonista de estas líneas: el GNC. Siglas que corresponden al Gas Natural, el mismo que se emplea en los hogares para su uso doméstico pero de manera comprimida, almacenado a altas presiones para permitir su uso vehicular. Un combustible por el que el Grupo Volkswagen en general, y SEAT en particular, han apostado fuertemente. Prueba de ello es el Ibiza TGI que le traemos hoy, el cual se une a los ya existentes León TGI y MII TGI que surgieron hace cuatro años, así como al recientemente presentado Arona TGI.

Ventajas en la teoría…
La principal ventaja del GNC frente a otros combustibles reside en la cuantiosa reducción de las emisiones de CO2 (en torno a un 25%) y de NOx (hasta en un 87%). Aunque lo realmente llamativo para el conductor, es que al elegir un Ibiza TGI por encima de un Ibiza TDI o TSI, se obtendrá una reducción del coste por kilómetro de un 31 y un 45,1%, respectivamente. Característica que tiene su razón de ser en el menor coste del kilo de GNC respecto al litro de gasolina o de diésel.

Así, cogiendo los datos de consumo oficiales facilitados por SEAT tanto del Ibiza TGI (3,3 kg/100 km) como de los Ibiza 1.6 TDI de 95 CV (3,8 l/100 km) y 1.0 TSI de 95 CV (4,6 l/100 km), y teniendo en cuenta que el precio medio de cada combustible en España tiene un valor de 0,88 € para el kg de GNC y de 1,28 y 1,36 € para el litro de diésel y gasolina, respectivamente, se concluye que recorrer 100 kilómetros costará poco más de 3 € con gas frente a los 4,86 € del diésel y los 6,26 € del gasolina.

Todo ello sin olvidar que la autonomía final de nuestro Ibiza TGI rondará los 1.200 kilómetros gracias al depósito adicional de 13 kg de gas, ubicado bajo el piso del maletero, y que se une a los 40 litros del depósito convencional de gasolina.

…y en la práctica (aunque menores)
Con datos como estos lo siguiente a tener en cuenta es el precio. Aquí, el Ibiza TGI se postula como una opción algo más cara que sus hermanos ‘convencionales’, pues los 17.410 € de los que parte combinándolo con el acabado Reference Plus suponen 1.420 € más que el TSI y 330 € menos que el TDI.

Ahora bien, tener inscritas las siglas TGI en el portón implica automáticamente ser beneficiarios de la etiqueta ECO de la DGT, con todas las ventajas que eso lleva asociado: exención del pago de matriculación, bonificación hasta del 75% en el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica en Madrid y Barcelona, descuentos en peajes en Cataluña, ahorro del 50% en las zonas SER de aparcamiento, acceso al interior de la M-30 madrileña en episodios de alta contaminación o libre acceso al carril VAO de la C-58 catalana; todo parece indicar que su compra es la acertada…

No obstante, aunque a fin de cuentas lo sea, cuando uno tiene la oportunidad de probarlo en profundidad, se da cuenta de que aún le faltan detalles por mejorar. El primero de ellos resulta externo a SEAT y es una escasa red de ‘gasineras’ repartidas por la Península. Y es que según los datos de Gasnam.es, en España hay actualmente 57 estaciones de servicio que nutran de GNC. Un dato que resulta ínfimo frente, por ejemplo, a las casi 500 estaciones que suministran GLP (Gas Licuado de Petróleo). El dato positivo es que durante los próximos meses se espera la apertura de otras 43 gasineras más, aumentando así el número a 102.

En nuestro recorrido habitual diario realizado por la Comunidad de Madrid, únicamente existía un punto de recarga colocado, además, un poco a desmano. Situación que, en condiciones normales, no solo dificultaba el cómodo repostaje del GNC en nuestro Ibiza, sino también su uso mayoritario.

Porque dada su configuración técnica, el utilitario español siempre se mueve con GNC (en la arrancada tira de gasolina para ser más efectivo hasta que coge temperatura), hasta que agota las reservas para, inmediatamente, funcionar con gasolina convencional. A diferencia de lo que ocurre con los modelos de GLP, no existe ningún conmutador que nos permita elegir entre uno, permitiéndonos así gestionar el gasto de cada uno.

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Menos empuje
La parte positiva es que durante la prueba, a un ritmo normal y mezclando trayectos de vía rápida con carretera secundaria y ciudad, pudimos recorrer 230 kilómetros con GNC, logrando una media que, eso sí, se alejaba ligeramente de la oficial: 5,5 kg/100 km. Durante la conducción percibimos ligeras diferencias frente a un Ibiza 1.0 TSI de 95 CV, todas relacionadas con el comportamiento. Y es que el Ibiza TGI nos ha parecido un coche extremadamente perezoso y falto de fuerza, sobre todo cuando la aguja del cuentarrevoluciones giraba por debajo de las 2.000 vueltas.

Tal es así que en determinadas aceleraciones o recuperaciones, hemos tenido que echar mano de la transmisión para reducir una marcha y estirar la aguja por encima de las 3.000 vueltas. La falta de brío también hay que reprochársela al desarrollo excesivamente largo de las marchas. Quizá con una marcha más (tiene cinco) y una relación más apretada en las intermedias, obtendríamos un Ibiza más vivo.

Circunstancia que, sorprendentemente, se percibe en menor medida con la gasolina. Una vez realizado el tránsito entre combustibles (imperceptible por cierto), notamos cómo nuestro Ibiza está algo más vivo en el régimen de las 2.200 vueltas, lo que nos permite afrontar adelantamientos con algo más de seguridad. Eso sí, los 5 litros de gasto medio homologado se quedan en una quimera ya que nuestra cifra no bajó de 6,8 l/100 km la cual nos permitió recorrer otros 588 kilómetros. Es decir, que en total podremos realizar casi 818 kilómetros gracias a ambos combustibles.

(Casi) igual en todo
Que nuestro día a día haya sido cuanto menos complicado, no implica que a ti te vaya a pasar lo mismo. Te recordamos que la intención es que las gasineras se vayan extendiendo y que dicha tecnología vaya mejorando con el paso del tiempo. Pero de momento, si quieres optar por un vehículo altamente eficiente y lo tienes todo de cara para repostarlo, lo cierto es que este Ibiza TGI es una opción muy a tener en cuenta.

Más aun recordándote la escasa diferencia que existen frente a sus hermanos de gasolina y diésel o teniendo en cuenta que a los mismos efectos, estamos ante un Ibiza con todas las de la ley, con una dinámica de conducción intachable gracias a la nueva plataforma MQB A0, un equipamiento propio de segmentos superiores (nuestra unidad iba asociada al acabado más alto de la gama, el Xcellence) o con un espacio amplísimo para todos sus ocupantes… pero no así para sus maletas.

Porque puestos a comentar la última de sus desventajas, hay que hablar de que el maletero reduce su capacidad en 60 litros como consecuencia del montaje del depósito de gas, dejando así su capacidad hábil en 262 litros (la generación anterior partía de los 292 litros). Por suerte, sus formas regulares y la posibilidad de abatir la segunda fila, permiten repartir la carga con relativa facilidad.

En resumidas cuentas, quien no esté preocupado por la movilidad, quizá ni deposite la mirada en el Ibiza TGI (ni en otro modelo parecido), pero quien sí lleve dentro cierta necesidad de cambiar lo que actualmente existe, ha de saber que SEAT tiene a su disposición un Ibiza tan pintón, tecnológico y dinámico como cualquier otro, con el añadido de poder circular con un combustible beneficioso para todos.

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