Se nos acaban los calificativos para hablar del auténtico rey del mercado: el SEAT León. Para intentarlo, nosotros hemos probado el León Sportstourer asociado al nuevo motor microhíbrido de 150 CV. 

Como os prometimos, nuestros caminos se han vuelto a encontrar. Tras haberlo conducido justo después del confinamiento, por fin hemos tenido al SEAT León entre nuestras manos para analizarlo en profundidad. En esta ocasión y para no repetirnos en el análisis hemos optado tanto por la versión familiar, León Sportstourer, como por el que creemos es el motor más equilibrado de la gama, el 1.5 eTSI de 150 CV que luce el sello medioambiental ECO de la DGT.

Dado que ya lo analizamos en profundidad a nivel estético durante la toma de contacto, vamos a centrarnos exclusivamente en los cambios que aporta esta carrocería familiar. El primero de ellos, el tamaño, pues el León Sportstourer aumenta su longitud en 27,4 cm que van directamente a parar a la zona trasera. Un incremento que ha sido perfectamente integrado por los diseñadores españoles luciendo así una silueta elegante y de corte deportivo (montábamos el acabado FR que así lo enfatiza). Un añadido que no consigue sino mantener el atractivo de su zaga, definida por la tira de LED que conecta los pilotos traseros y que incluso gana en protagonismo.

Por mencionar algunas de las pinceladas que nos han cautivado de esta carrocería, las barras de techo, la calandra delantera o las llantas de 18 pulgadas y el color custom Rojo Desire que tiene un sobrecoste de 696 y 956 €, respectivamente. Además, gracias al comentado acabado FR, muchos de los detalles del exterior se tintan en negro, aumentando considerablemente su impacto visual.

Al fondo hay sitio

De puertas para dentro hay dos varios aspectos que nos gustan y otros tanto que nos han dejado bastante contrariados. Empezando por los positivos, el primero es sin duda el maletero. Esos casi 28 centímetros de más que añaden al voladizo trasero repercuten muy positivamente en la capacidad de carga, pasando de los 380 litros del León de cinco puertas a nada menos que 620 litros en el caso de nuestro León Sportstourer, es decir, 240 más. Capacidad que puede aumentar hasta los 1.600 litros en caso de abatir los respaldos de la segunda fila.

Operación que se realiza de manera sencilla mediante dos palancas situadas en los extremos plegando en una proporción 40/60 dichos respaldos. Además, queda un piso completamente plano que nos permite cargar objetos de más de 1,70 metros de largo, aumentando considerablemente la versatilidad. Por cierto, en su posición primaria, el piso puede ser colocado en una posición más baja (es cuando obtenemos los 620 litros) e incluso se puede guardar la bandeja en un lugar destinado a ello.

Siguiendo con el tema del espacio, el incremento de 5 cm en su batalla también mejora de manera satisfactoria la sensación de amplitud interna. Las plazas traseras gozan de un mayor hueco para las piernas mientras que la altura es óptima para albergar adultos hasta de 1,90 metros. Si bien la cota de anchura ha mejorado igualmente, sigue siendo más recomendable que viajen dos en lugar de tres.

Ahora bien, donde este León Sportstourer muestra su revolución es, sin lugar a dudas, en el puesto de conducción. No vamos a desgranarlo en profundidad pues eso ya lo hicimos en la toma de contacto. Solo vamos a mencionar que si bien la apariencia gana enteros con la nueva pantalla táctil de 10 pulgadas, la funcionalidad decrece en igual manera. Y es que la ausencia de cualquier botón se convierte en una complicación a la hora de manejar sus funciones en marcha, principalmente si hablamos de la climatización. La barra inferior táctil queda moderna, sí, pero no solo es complicada de manejar en marcha sino que además ¡no se ilumina cuando circulamos de noche! Ello nos obliga siempre a buscar en la pantalla el icono correspondiente o la graduación, pulsarla y subirla a través de la pantalla.

Algo parecido ocurre con la potencia y la dirección del caudal del aire, todo se realiza mediante dicho monitor. Del mismo modo, para llegar hasta los perfiles dinámicos es necesario pulsar hasta tres veces la pantalla, que aumentan hasta cuatro si queremos modificar de manualmente el tarado de la suspensión.

Sin duda, un aspecto a mejorar de un vehículo que desprende calidad por los cuatro costados. Nos cautiva lo bien rematado que está y lo integradas que están tanto la pantalla central como el cuadro digital de 10,25 pulgadas completamente configurable. Los asientos, por su parte ofrecen un grado de sujeción espléndido y la sensación de amplitud es amplísima gracias al reducido selector del cambio para las versiones automáticas.

A prueba el microhíbrido

Como decíamos al principio, el protagonismo de esta hedoprueba va a parar a la que consideramos la versión más relevante, tanto por equilibrio como por novedad: el 1.5 eTSI de 150 CV y cambio DSG. Quienes leyerais la hedoprueba del Volkswagen Golf ya os sonará esta denominación, pues es la que el Grupo Volkswagen ha determinado para hablar de sus versiones micro-híbridas. Sí, aquellas que gracias al sistema eléctrico adicional mediante batería de 48 voltios lucen en el parabrisas la etiqueta ECO de la DGT.

Antes de entrar en detalle, quiero comentaros por encima lo que ya hablé en la toma de contacto: este SEAT León, así como este León Sportstourer, sigue siendo el auténtico rey dinámico del segmento. Es una gozada sentir la agilidad y el dinamismo de un coche que no necesita más para ser el mejor de la categoría cuando se pone a circular. El chasis es cuasi perfecto y la sensación tanto de aplomo en zonas reviradas como de confort en vía rápida le convierten, a nuestro parecer, en el coche perfecto.

La dirección progresiva variable (de serie en el acabado FR) el chasis adaptativo DCC con suspensión deportiva y el Seat Drive Profile, que permite escoger entre cinco modos de conducción: Normal, Eco, Comfort, Sport e Individual, este último con la posibilidad de elegir entre 15 ajustes de la amortiguación, así como unos buenos frenos consiguen dar vida a un conjunto sobresaliente.

En cuanto al motor, luces y sombras…, sobre todo tras tener en la cabeza aún el manejo del propio Golf. Porque si bien en su primo alemán la sensación que tuvimos fue la de estar conduciendo un coche eléctrico con pistones y bujías, en este León Sportstourer no ha sido así. Ojo, ello no implica que no mantenga esa suavidad y ese silencio de marcha que nos encandiló, simplemente que no hemos percibido lo mismo que en el Golf. Prueba de ello ha sido el consumo medio obtenido, de 6,2 l/100 km, es decir, poco más de medio litro por encima. Los escenarios han sido los mismos, está claro, pero quizá lo que ha cambiado sea la propia configuración de la carrocería y que cada vez que entrábamos en nuestra zona revirada, activábamos el modo Sport. Sea como fuere, la realidad es que esta cifra no es sino la guinda a un motor que mueve al conjunto con enorme suavidad, de manera muy progresiva y con cierta contundencia cuando le exprimimos al máximo.

En definitiva

Lo que SEAT ha conseguido con el León en general y con el León Sportstourer en particular no es sino confirmar que cuando se hacen bien las cosas, siempre hay margen de mejora. Ello lleva a que el compacto español se haya vuelto a confirmar como el modelo más vendido a particulares de nuestro mercado con una clara diferencia frente a su perseguidor. No ha hecho falta una revolución en profundidad sino que ha bastado con retocar algunos aspectos clave como el diseño, la tecnología y el dinamismo sumando otros como la eficiencia del sistema Mild-Hybrid de nuestra unidad. Pero ojo, todo ello tiene un precio pues aunque la gama del León arranque en los 20.550 €, una tarifa más que accesible, para optar por nuestro acabado, el FR GO L, ya has de ir pensando en tener en la cuenta 29.877 € a lo que tendrás que sumar cerca de 6.000 € más para tener concretamente nuestra unidad. Merece la pena, quizá el acabado Style ya venga bien dotado pero está claro que el extra de este León Sportstourer está más que justificado.

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