Ponemos a prueba la versión más eficiente de la gama SEAT León, el León TGI. Gracias al GNC que impulsa su motor 1.5 TGI Evo, el coste por kilómetro resulta imbatible. ¿Quieres saber por qué? No pierdas detalle.

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Antes de dar por cerrada su tercera generación (la cuarta se desvelará al mundo el próximo 28 de enero), el SEAT León sigue dominando con mano de hierro el mercado de los compactos. Tal es así que al cierre del año, el modelo español registró unas ventas de 35.849 unidades, 1.967 más que el segundo clasificado, el Dacia Sandero.

Uno de los principales motivos de su éxito ha sido, sin duda, la incorporación a la gama de  la variante TGI que protagoniza estas líneas y que fue actualizada hace algunos meses. El secreto, además de su contrastada eficiencia está, sin duda, el asocie de la etiqueta ECO de la DGT, con todas las bondades y beneficios que supone.

Nuevo motor

Con un diseño exterior que no cambia un ápice frente al León tradicional con acabado FR, a excepción del logo TGI de su capó y del mencionado distintito medioambiental en el parabrisas, lo más llamativo se esconde bajo su carrocería de 4,28 metros de largo.

Oculto tras el capó se halla el bloque de nueva factura 1.5 TSI EVO adaptado pertinentemente por los ingenieros del Grupo Volkswagen para admitir el Gas Natural Comprimido (GNC) y cambiar las siglas TSI por TGI. La principal diferencia, la cifra de potencia que en el caso de este León verde es de 130 CV en lugar de 150 CV que da normalmente (aunque existe una versión EcoTSI de la misma potencia). A ella se suma un par máximo 200 Nm, disponible desde solo las 1.400 rpm.

Se puede combinar bien con una caja de cambios manual de seis relaciones o, como era el caso de nuestra unidad, con la automática DSG de siete relaciones, 1.900 € más cara pero que aporta un plus de seguridad y confort al tiempo que reduce el dato de aceleración 0 a 100 km/h en 0,2 décimas, hasta los 9,9 segundos.

La respuesta es prácticamente idéntica al gasolina, con un empuje muy vivo desde bajas vueltas, una sonoridad bastante reducida. Quizá le cuesta ganar algo más de velocidad, sobre todo en la recuperación, pero realizando una circulación convencional, el usuario no notará demasiados cambios.

Dinámicamente tampoco hay diferencias y el León TGI es igual de reactivo y divertido de conducir que el resto, destacando ese paso por curva y esa estabilidad que le convierten en uno de los referentes de su segmento.

Más capacidad de gas

La otra gran novedad de este León TGI viene determinada por el aumento de la autonomía en GNC y la reducción de la misma en gasolina. La demanda de los propios usuarios, quienes pedían usar más el coche con gas, es la que ha provocado un cambio que viene determinado por el montaje de un tanque extra de GNC, sumando ahora tres, y la disminución de la capacidad del depósito de gasolina hasta los 9 litros.

En la teoría esto se traduce en una autonomía con GNC de 400 kilómetros y de algo más de 100 kilómetros con gasolina cuando antes el recorrido total sobrepasaba los 1.000 kilómetros. Pero como decimos, ha sido por el propio feedback de los usuarios del anterior León 1.4 TGI, quienes preferían moverse más tiempo con el GNC.

De esta forma, únicamente existen dos escenarios en los que el León TGI funciona con gasolina, una vez hemos eliminado la variable de quedarnos sin gas, claro: cuando el líquido refrigerante está a menos de -10ºC y tras el repostado, ya que la centralita necesita unos segundos para leer la calidad del gas introducir y adapta los diferentes parámetros para que la combustión sea lo más óptima posible.

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Las cuentas salen

Incluso mejor. Porque conseguimos superar las expectativas teóricas y cubrir un recorrido de 440 kilómetros usando GNC, combinando mucha autopista y tramos de carretera secundaria. En total, el consumo medio fue de 4,1 kg/100 km, es decir, exactamente el mismo que SEAT homologa bajo el ciclo WLTP. Eso implica que para llenar los 17,3 kilos de gas nos hemos tenido que gastar poco menos de 15 € ya que el precio por kilo de GNC en la estación donde repostamos era de 0,86 €.

Una tarifa imbatible que convierte a este León GNC en un campeón del ahorro. Más aún si tenemos en cuenta que el coste para cubrir 100 kilómetros ha sido de únicamente 3,33 €, casi 5 € menos si lo comparamos con el León EcoTSI de 130 CV y algo menos de la mitad si optáramos por un TDI de 150 CV que, además, es 1.050 € más caro.

Cifras que van acorde a las manejadas por SEAT, ya que la firma española asegura que el coste por kilómetro de sus TGI es un 50% más económico que el de un modelo equivalente de gasolina, un 30% más barato que un diésel, un 25% menos costoso que un híbrido (de gasolina y no enchufable) y un 10 % frente a un GLP.

La infraestructura va mejorando

Pero no todo son virtudes. El León TGI ofrece dos inconvenientes que, pese a todo, siguen haciendo que su compra sea muy recomendable. El primero es la merma que sufre el maletero, cuyo volumen pasa de 380 a 275 litros, es decir, 95 litros menos siendo más pequeño incluso que el de un Ibiza (355 l). Ahora bien, sus formas regulares permitirán que podamos organizar la carga con relativa facilidad. Solo tendremos que pensar en llevar menos bultos.

La otra desventaja está determinada por la red de recarga. A día de hoy y según el portal www.gasnam.es hay un total de 77 estaciones de servicio que suministran GNC a las que habrá que sumar durante este año otras 34 en proyecto, alcanzando así un total de 111. Cifra que aumentará hasta casi las 200 de aquí a 2023 pero que sigue muy lejos de las 670 gasolineras de GLP que hay actualmente repartidas por nuestro país (www.gaslicuado.org).

Veremos qué nos depara el 2020, ya sea en materia de más gasineras o con una nueva generación, la cuarta, del SEAT León que previsiblemente tendrá más alternativas eficientes que la actual, sin dejar atrás este TGI que tan buen resultado le ha dado.

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