Definitivamente Skoda ha hecho un trabajo excepcional y ha reconstruido su berlina de representación para presentar el Octavia 2020. Una berlina compacta que viene dispuesta a hacerse con el puesto más alto entre sus rivales.

Estamos ante la cuarta generación de un modelo que es historia viva. Su primera entrega nació en 1997 y conquistó muchos corazones. Con el paso de los años y de sus generaciones, las ventas en España bajaron pese a los buenos resultados que Skoda seguía ofreciendo en calidad de motores, principalmente. Si por algo se caracteriza la firma checa es por apostar por lo práctico, lo que funciona. La mayoría de españoles conocemos al Octavia como un “coche de taxista” y quizás eso haya influido en sus ventas durante la última década.

Pero lejos de tirar la toalla, Skoda ha dado un giro de tuerca para evolucionar la berlina y darle el impulso necesario para competir de tú a tú con los SEAT León, VW Golf o Audi A3 Sportback. Son palabras mayores, sí, pero ¿es descabellado pensarlo?

No es rompedor pero convence

Hablamos del diseño. Ya no solo es una berlina asequible a nivel económico sino que además acompaña con una estética que convence. El frontal presenta faros LED y un diseño que representa lo que Skoda lleva planteando en los modelos de sus últimos tres años. La parte trasera cuenta con unas ópticas mejoradas y la novedad en la parte frontal del portón trasero que, como ya hemos visto en modelos anteriores, viene firmado por el nombre y no el logo.

Cuenta con la carrocería berlina y también Combi o familiar. Esta carrocería Combi además puede contar con la versión Scout que supone la más “aventurera” de la gama. Las medidas no obstante son las mismas en las dos versiones con 4,69 metros de largo, 1,47 de alto y 1,83 de ancho. Antes de entrar a hablar del interior del habitáculo, cabe destacar que la gran diferencia entre las carrocerías está en su capacidad del maletero. Mientras que la berlina cuenta con unos alucinantes ya 600 litros, la versión Combi los aumenta hasta los 640 litros. Una barbaridad.

Interior de equipo grande

Cuando muchos sitúan a Skoda como una marca generalista con simplezas en los detalles, otros nos damos cuenta de que eso no es así. Hemos podido comprobar que esta nueva generación del Skoda Octavia 2020 presenta una calidad mucho más alta en sus acabados y materiales. El tacto blando de muchas superficies del salpicadero o puertas al igual que la presentación de estos, hacen que nos planteemos seriamente si modelos rivales merecen la pena por la severa diferencia de precio respecto a la escasa diferencia en calidad interior.

El apartado que más puede marcar la diferencia a la hora de comprar un coche de estas características hoy en día, es su tecnología y equipamiento. Pero antes, vamos a hablar levemente del espacio para los ocupantes. Simplemente, excelente. Una batalla de casi 2,7 metros derivada de la plataforma del Grupo VAG que comparte con sus rivales directos, hace que el habitáculo sea excelso en lo que a comodidad se refiere.

Donde más le cuesta a un coche con menos ventas competir con los peces gordos, es en el apartado de seguridad, tecnología y equipamiento. Y aquí es donde decimos que Skoda ha tenido mentalidad de equipo grande. Cuenta con un cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas disponible en todas las versiones cuyo manejo se realiza desde el volante multifunción. La otra pantalla es la táctil de máximo 10 pulgadas situada en el centro del salpicadero y desde la que se manejan todas las funciones de infoentretenimiento, navegación, etc. Cuando hablábamos de su madurez, incluíamos también la de este apartado. Porque hay elementos que le sitúan un escalón por encima que al resto de modelos de la firma checa. El Head-Up Display, climatizador tri-zona, faros matriciales LED, acceso sin llave, asientos calefactados delante y detrás, conectividad para los smartphones y, por supuesto, una buena lista de asistentes a la conducción.

Mecánica de berlina

En otro aspecto que Skoda no ha arriesgado y ha vuelto a apostar por lo práctico, y que funciona, es en el ámbito de la mecánica. Una gama de dos versiones gasolina y otras dos diésel con motorizaciones muy típicas de berlinas, es lo que los checos han querido incluir de lanzamiento en su Octavia. Aunque bien es cierto que la gama incluye ya una versión con etiqueta 0 y próximamente otra con etiqueta ECO.

Las versiones de gasóleo son las del nuevo 2.0 TDI de 116 o 150 CV que viene a sustituir al mítico bloque 1.6 TDI. Por su parte los motores gasolina ofrecen tres y cuatro cilindros con potencias de 110 y 150 CV respectivamente. Nosotros hemos optado por la versión TSI de 150 CV y cambio manual.

Quizás en lo único que el motor diésel de 150 CV supere al gasolina de misma potencia, sea en los consumos. Pero es cierto que la alternativa gasóleo se presenta más ruidosa, más tosca y menos agradable en la conducción. Sin embargo, este motor TSI nos ha parecido que funciona muy suave y que ofrece un confort de marcha adaptado al tipo de coche que estamos conduciendo.  La caja de cambios manual está perfectamente acoplada para darnos un engranaje progresivo sin grandes tirones.

Es cierto que no es un coche que busque la deportividad por lo que este funcionamiento progresivo y notable de su transmisión está orientado a un uso diario normal. Quizás la alternativa automática DSG en la versión diésel sea también una buena apuesta para los que busquen algo más de comodidad unas veces y algo más de respuesta dinámica otras.

Aunque a modo de conclusión en este apartado mecánico, esta alternativa gasolina de 150 CV y cambio manual nos ha parecido la más equilibrada. Obtiene unos consumos que no se separan un disparate de los del diésel y es, más barata y más silenciosa y confortable. Ya es cuestión de gustos qué priorizar. Los consumos de la versión diésel en igualdad de potencia y equipamiento son mejores pueden bajar de los 5 litros con facilidad. Sin embargo, nuestra unidad homologa un consumo mixto de algo más de 5 litros y que, al final de la prueba, se cerró en 6 l/100 km. Dato que no se separa mucho del homologado y que es muy bueno si tenemos en cuenta el peso, motor y equipamiento del vehículo.

Precio ultra competitivo

La conclusión es que estamos ante un modelo completamente nuevo en materia de posicionamiento en el mercado. Porque pese a que su mecánica no sea rompedora, su estética sea algo continuista y su tecnología sea notable sin llegar a excelente, el conjunto de todo hacen un modelo a la altura del segmento. La gota que colma el vaso es que su precio es el más bajo entre los rivales y con diferencia. Hacerse con un Skoda Octavia con motor y acabado de acceso puede suponer desembolsar poco más de 20.000€. Y optar por nuestra unidad probada con el motor de 150 CV y acabado Style supone un desembolso algo superior a los 26.000€ que pueden verse reducidos con la actual campaña de descuentos que ofrece Skoda en su configurador. Las versiones diésel son, como siempre, algo más caras. Pero en igualdad de potencia y equipamiento con modelos como el VW Golf o Audi A3, siempre el Octavia será una opción más económica.

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