Es el Volkswagen más exitoso del momento y para mantener dicha estela la firma alemana ha revisado su diseño, interior y tecnología. El Tiguan vuelve a sacar lo mejor de sí mismo para convertirse en el mejor alumno de la clase. 

Lo lógico es pensar que el Volkswagen más exitoso del momento sigue siendo el Golf. Y aunque los tiros no van mal desencaminados, la realidad es bien distintita porque al menos en el 2019 (último año con unas matriculaciones sin incidencias), el Tiguan fue el Volkswagen más vendido del mundo. En su haber, 910.000 unidades matriculadas en un ejercicio, lo que implica que en el tiempo que has invertido en leer este párrafo (unos 30 segundos más o menos), Volkswagen vendió un Tiguan.

No es de extrañar, porque la fórmula funcionó desde el primer momento que salió, allá por 2011. Si a eso lo acompañamos de un fenómeno SUV que no hace más que crecer, el éxito está más que asegurado. Ahora bien, nadie vive de las rentas y aunque el Tiguan se ha mantenido bastante bien al paso del tiempo en esta segunda entrega (aparecida en 2015), la cada vez más voraz competencia unida a una electrificación del segmento, han hecho que el todocamino compacto necesitara una renovación.

En ella, el punto más importante es la que le ha dotado de cierta chispa, incluyendo en su gama una variante eHybrid con tecnología híbrida enchufable que no es la que hemos traído hoy a esta hedoprueba. En su lugar hemos optado por la versión más interesante a nuestro juicio, el diésel de 150 CV con tracción total 4Motion.

Inspirado en el Touareg

Pero antes de entrar a valorar si es el motor más óptimo, no podemos sino explicar en qué cambia este Tiguan. Como buena actualización de mitad de vida comercial, se ha revisado su diseño exterior para rejuvenecerlo. Destaca sobre todo un frontal que toma buena parte de los rasgos de su hermano mayor, el Touareg, tal y como se comprueba en una gran calandra que se extiende hasta los faros. Ópticas que estrenan la tecnología matricial iQ.Light y que cuentan además con un nuevo diseño para las ópticas LED diurnas.

Siendo justos, un frontal que gana enteros gracias al acabado R Line que lo ‘viste’ y que aumenta considerablemente la deportividad de sus paragolpes o de su línea lateral. Montamos igualmente llantas de 19 pulgadas, nuevos logos R-Line más estilizados y una zona trasera revisada con faros también más estilizados o con el reposicionamiento del nombre en el centro del portón.

Gana en conectividad

Todo ello sin variar sus dimensiones, pues mantiene los 4,49 metros de largo lo que incide en un interior amplio y espacioso. Contamos con un maletero de 520 litros con unas formas regulares mientras que la segunda fila puede desplazarse longitudinalmente en 15 cm para jugar con esa capacidad de carga.

Sin embargo, si hay una zona que atrae la mirada esa es el salpicadero. Aunque parezca que no ha cambiado en exceso ocurre todo lo contrario. Nuestra vista se vuelve loca buscando la mayor novedad visible y creemos que acaban siendo los mandos táctiles de la climatización. Aportan elegancia y no son menos prácticos que los físicos que había antes. Una solución atractiva que bien podrían haber tomado igualmente en el Golf. Del compacto sí adquiere la nueva botonera del volante, de carácter también táctil que resulta algo menos funcional que la anterior.

Bajo la climatización disponemos de un amplio hueco para colocar enseres que, en opción, puede convertirse en un cargador iQ para el smarphone. El monitor central de 9,2 pulgadas Discover Pro (también opcional) ha mejorado su interfaz y resulta más rápido e intuitivo que antes, al tiempo que suma un sinfín de funciones de conectividad. Por su parte, el cuadro digital de 10,25 pulgadas es fácil de manejar y ofrece múltiples vistas a escoger. La guinda, un sistema de sonido firmado por Harman Kardon con 10 altavoces y 480 vatios de potencia.

Sin concesiones

Como decíamos antes, el protagonismo mecánico de esta renovación del Tiguan quizá vaya a parar al eHybrid de 245 CV e incluso hacia el nuevo Tiguan R de altas prestaciones que pudimos conducir en circuito, pero a día de hoy entendemos que el diésel sigue siendo el combustible más óptimo para este tipo de vehículos.

En este caso nosotros hemos optado por el 2.0 TDI de 150 CV, un bloque conocido y contrastado que otorga un elevado placer de conducción y un gasto medio que ronda los 7 l/100 km. Además, gracias a la dosificación doble de AdBlue, que inyecta este aditivo en dos catalizadores específicos minimiza al máximo las emisiones de NOx los convierte en lo más respetuosos con el medio ambiente.

Jugada maestra es combinarlo tanto con la caja de cambios automática DSG de siete relaciones como con la tracción integral 4Motion. Sí, somos conscientes de que supone un extra de 6.750 € frente al manual de seis relaciones y 4×2 o de 4.295 € en comparación con el DSG 4×2, pero su elección tiene un por qué. Y no es otro que la mayor versatilidad de uso tanto si las condiciones del asfalto son desfavorables como si lo necesitamos para rodar por zonas no asfaltadas. Gracias al programa off-road seleccionable mediante el mando giratorio del túnel central se pueden cambiar los parámetros del coche para ganar en motricidad.

En marcha, le notamos tan equilibrado como siempre, con una perfecta combinación entre confort y empuje. El motor es contundente desde bajas vueltas gracias en parte a que los 360 Nm de par surgen desde solo las 1.600 rpm, mientras que la caja de cambios aporta ese grado de rapidez y sencillez de uso que tanto gusta en un vehículo de estas características.

En definitiva

Volkswagen ha vuelto a dar en la tecla con este renovado Tiguan. Más atractivo y tecnológico mantiene una de sus señas, la calidad y el espacio interior. Un cóctel al que se suma un elenco de asistentes más completo entre los que destacan el nuevo Travel Assist que le dota de una conducción semiautónoma de nivel 2, un control de velocidad de crucero predictivo o los comentados faros delanteros iQ.Light con tecnología matricial. Solo encontramos un pero a este Tiguan: el precio. Todas estas mejoras parecen estar reflejadas en una tarifa que asciende a los 49.595 € en nuestra unidad y que se incrementan en otros 1.570 € si queremos optar por la unidad de esta hedoprueba. Una tarifa alta para un SUV que tiene aires de generalista pero que en realidad es capaz de lidiar con los modelos de la categoría Premium sin despeinarse.

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