Probamos un coche prácticamente único en el mercado, el VW T-Roc Cabrio. Es uno de los modelos más peculiares y sin duda tiene muchas cosas que analizar. Lo más importante es destacar que no hay ningún SUV Cabrio en todo el mundo. Por eso podemos definir a este VW T-Roc como único.

Hace poco teníamos entre el repertorio de seleccionables al Land Rover Evoque Convertible. Pero desde hace tiempo no se fabrica por lo que ahora el modelo protagonista de estas líneas es el único con tales características. Fabricado sobre la plataforma MQB, deriva directamente de la base del T-Roc con el que comparte motor, transmisión o equipamiento.

Respecto al T-Roc crece 4 mm de largo, encoje 5 mm de alto y su distancia entre ejes aumenta. Sus medidas son 4,27 m de longitud, 1,81 m de ancho y 1,52 de alto. La batalla se estira hasta los 2,63 metros. La capota aumenta el peso del coche y en total, este T-Roc Cabrio es unos 200 kg más pesado que el modelo original también por el mecanismo eléctrico y diferentes elementos de la carrocería.

El mecanismo de la capota se activa mediante un botón situado en la consola central y tarda 9 segundos para abrirse y apenas 11 para cerrarse. Además, podremos realizar este proceso en marcha mientras no superemos los 30 km/h aunque siempre es más aconsejable hacerlo estacionado.

Una vez tenemos la capota retirada, presenciamos un interior similar, lógicamente, al del T-Roc. Las plazas delanteras son buenas pero las traseras se quedan muy escasas. El acceso mediante dos puertas no es demasiado cómodo y una vez dentro un adulto medio de 1,80 metros irá bastante justo de sitio. El maletero es bastante más pequeño, ya que cubica 280 litros por los 455 del T-Roc.

Probamos el más potente

Las alternativas mecánicas de este VW T-Roc son dos y ambas gasolina. La de acceso con el bloque de tres cilindros 1.0 TSI de 115 CV y la que nosotros hemos probado de 4 cilindros, 1.5 TSI y 150 CV de potencia con un par máximo de 250 Nm. Nuestra unidad venía equipada con la caja de cambios automática DSG7.

El rendimiento de este motor es bastante bueno en líneas generales. Dado el mayor peso que antes comentábamos, las prestaciones se limitan un poco y el ruido dentro del habitáculo es algo mayor. Pero el motor responde bien, el coche empuja desde las 2.000 vueltas y a partir de las 3.000 rpm la alegría es palpable. Registra una aceleración de 9,5 segundos y puede superar los 200 km/h de velocidad máxima.

En carretera se comporta bien y el coche es capaz de gestionar las marchas con el objetivo de priorizar consumos o darnos la potencia necesaria para un adelantamiento. De la misma manera y también según qué modo de conducción elijamos (a escoger entre el Eco, Comfort, Normal, Sport e Individual), la gestión de las marchas variará ligeramente y el consumo se verá algo afectado.

Durante la prueba hemos cerrado los consumos en 7,8 l/100km. VW homologa 7 litros de consumo mixto para esta unidad R-Line con cambio automático. Si bien es cierto que hemos realizado muchos kilómetros por ciudad y eso penaliza, la sensación ha sido que en carretera este coche no es capaz de moverse en consumos muy bajos en general. Si vamos a velocidad estable pero baja por carretera sí podremos rondar los 6 litros pero en el momento que queramos circular a 120 km/h volveremos a la cifra homologada.

Tope de gama

Una de nuestras prioridades era pedir para la hedoprueba el VW T-Roc más potente y mejor equipado. Desde el acabado Style, este modelo cuenta con elementos de seguridad a la conducción como la alerta de cambio de carril, el detector de fatiga, el crucero adaptativo, climatizador bizona o llantas de 17 pulgadas.

En nuestra unidad, la R-Line, de serie hemos disfrutado de sensores de apracmientos traseros y delanteros, cámara de aparcamiento o llantas de 18 pulgadas entre otros elementos. VW se ha guardado como equipamiento opcional, el paquete de navegación por algo más de 1.000€. Nuestra unidad además contaba con la pintura metalizada Rojo Intenso por 770€.

¿Merece la pena?

Estamos ante una gama exclusiva que parte desde poco más de 30.000€ para la versión de acceso en equipamiento y motor menos potente. La versión de 150 CV ya roza los 35.000€ y nuestra unidad se dispara hasta los 40.000€ por el equipamiento y la caja de cambios automática. Estamos ante un modelo exclusivo y único en lo que a diseño se refiere. No hay otro SUV en el mundo con techo de lona. Pero ¿merece la pena? En la particular opinión de un servidor, la respuesta es no. Un coche con un precio desorbitado para una habitabilidad muy limitada, un rendimiento aceptable y un diseño que genera muchas discrepancias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: