Hablar del TT es hacerlo de uno de los deportivos más emocionantes no solo de Audi sino del sector. Pues bien, a falta de uno hoy probamos dos versiones del deportivo alemán en su carrocería descapotable: el TT Roadster 20 Years y el TT S Roadster. Tú, ¿con cuál te quedarías?

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Lanzo una pregunta al aire ¿te acuerdas de dónde estabas el mes de septiembre de 1998? En mi caso particular, con 14 años recién cumplidos, lo más probable es que me encontrase ya inmerso en los primeros días del curso, 2º de ESO, tras haber pasado un verano en el que vi con tristeza cómo la selección española de fútbol quedaba eliminada a las primeras de cambio del ‘mundial de Zidane’ (Francia se proclamó campeona con dos goles del mediocentro galo). Un desánimo que contrastaba con la alegría de ver cómo Carlos Sainz (padre) conseguía su victoria número 22 en el Mundial de Rallyes convirtiéndose en el piloto más laureado de todos los tiempos en este aspecto.

Ya sin salir del mundo del motor, muchos corríamos ya a toda velocidad por los circuitos de medio mundo a los mandos de los grandes deportivos de la época gracias al Gran Turismo de Playstation, mientras que en el mundo real, Audi, hacía realidad, valga la redundancia, al modelo que años antes había deleitado a millones de usuarios de todo el mundo: el Audi TT.

Parece que fue ayer

Un modelo que, como decimos, causó sensación desde que la firma alemana lo mostró como prototipo en el Salón de Fráncfort de 1995 en su variante coupé y en el de Tokio en el Salón de Tokio. Un vehículo, el de producción que se mantuvo fiel a la esencia de dichos prototipos, con unas formas redondeadas y un aspecto exquisito que elevaba a Audi al Olimpo de las marcas deportivas… por si alguien se había olvidado ya del Audi RS2 Avant.

Pues bien, ahora la rumorología sitúa al TT prácticamente camino de la extinción por lo cual, el modelo que suscribe estas líneas cobra incluso mayor importancia. Y si no, solo habrá que ver cómo envejece y cuánto se pide por él cuando se convierta en un vehículo de ocasión. Me refiero al Audi TT Roadster 20 years.

Una edición especial que surgió aprovechando la actualización del modelo hace algo menos de dos años y que conmemora los 20 años de vida (ahora vamos camino de 22) de un deportivo que ha entró por la puerta grande en los anales de la historia del automóvil.

La versión más bella

Dejando a un lado los cambios estéticos propios del restyling, lo que llama la atención de esta edición especial es, sin duda, su combinación de colores con un perfecta conexión entre el Arrow Grey de su carrocería y el Mocasin Brown del cuero Nappa que reviste su habitáculo. Tonos que no han sido escogidos al azar sino que como decimos evocan a aquel primer TT Roadster que Audi lanzó al mercado. Para resaltar aún más su tono, en contraste tiene pespuntes en color Panuka.

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Además de ser una edición especial, este TT 20 Years es una edición limitada a 999 unidades para todo el mundo. De ahí que además de las placas exteriores que anuncian que llevamos el TT conmemorativo, se añaden otra en el habitáculo con el número específico y que en nuestro caso correspondía con la número 089. Para completar este halo de exclusividad y de celebración, el cual por cierto resulta 11.200 € más caro que un TT Roadster con el mismo motor, Audi nos propone elementos como las llantas de 19 pulgadas, el paquete estético S line, las pinzas de freno en negro o las luces traseras con tecnología OLED (para quien no lo sepa os decimos que fue el primer modelo de producción en integrarlas).

Máximo rendimiento

Por si eso no fuera suficiente para encandilarnos, Audi España decidió no quedarse corta en lo que a rendimiento se refiere y propuso que este TT Roadster 20 Years únicamente pudiera escogerse con el motor más potente de la gama ‘convencional’, dejando de lado claro está a los TT S (que también analizamos más adelante) y el estratosférico TT RS. Nos referimos en este caso al 45 TFSI quattro S tronic con su 2.0 TFIS de cuatro cilindros que entrega 245 CV. Un bloque ultra conocido en todo el Grupo Volkswagen y que combinado con este TT 20 Years se convierte en una delicia, sobre todo cuando circulamos a ritmo alto y la aguja del cuentarrevoluciones se encuentra en la horquilla de las 4.000 rpm.

Pero lo que en realidad determina su carácter es que los 370 Nm de par máximo están disponibles desde solo las 1.600 rpm, por lo que a poco que rozamos el pedal del acelerador notamos cómo salimos disparados hacia delante. Así, no es de extrañar que consigua un 0 a 100 km/h de 5,5 segundos.

Uno de sus grandes aliados es la transmisión S tronic de siete relaciones, con un funcionamiento rápido y eficaz en cualquier circunstancia que incluso nos permite cierta retención cuando la manejamos en modo manual secuencial. A ella se una la tracción total quattro que nos otorga ese punto de seguridad tanto si el firme está resbaladizo como si nos pasamos de ímpetu.

Audi TT S: pura adrenalina

Ahora bien, si el TT Roadster 20 Years consigue sacarnos una sonrisa, esta se mantiene casi como un gesto perpetuo cuando conducimos de manera continuada a su hermano mayor, el TT S. Porque del mismo 2.0 TFSI la firma alemana es capaz de sacar 306 CV de potencia que están disponibles a 5.400 vueltas. Solo un pero, antes de la actualización entregaba 310 CV pero el nuevo filtro antipartículas que lleva para cumplir la normativa euro 6d-Temp ha provocado que se queden por el camino cuatro potros.

Aun así, la respuesta es tan contundente como esperamos ya que Audi lo ha compensado incrementando el par en 20 Nm, hasta los 400 Nm de los cuales están disponibles entre las 2.000 y las 5.300 rpm. Por tanto no vamos a decir que desde el primer acelerón este TT S se muestra como un caballo desbocado, pero sí consigue ofrecer una exquisita experiencia de conducción en prácticamente todo el rango de revoluciones. Así no es de extrañar que sus prestaciones sean de auténtico escándalo con un 0 a 100 km/h de 4,8 segundos y una punta, autolimitada de 250 km/h.

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No hay cambios ni en la transmisión automática ni en la tracción quattro, pero en marcha se le nota un coche mucho más aplomado y reactivo. Parte de culpa la tiene igualmente una sonoridad mucho más bestial al seleccionar el modo dynamic, mientras que la puesta a punto del chasis está enfocada a convertirlo en un auténtico traza líneas. A ello contribuye igualmente una dirección progresiva variable que, aunque podría ser algo más comunicativa, nos invita siempre a permanecer en un tramo serpenteante.

En definitiva, resulta complicado sacarle algo malo a un deportivo que lleva más de dos décadas enamorando a todo aquel que tiene la suerte de conducirlo. Más aún si como es el caso, las dos unidades resultan ser sendas carrocerías Roadster. Porque tanto si hace un calor sofocante como si fuera marca una temperatura cercana a los cero grados, nada en el mundo puede igualar la conducción de la carrocería descapotable. Bella en sí misma, solo necesitas esperar 15 segundos para disfrutar sin limitaciones del sonido de estos dos auténticos potros salvajes.

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