A partir de marzo del año que viene Citroën revolucionará el rodar urbano con este AMI que ya hemos conducido y que nos ha dejado una sensaciones difíciles de explicar en frío. Por eso, si quieres saber cómo va, sigue leyendo.

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En el ADN de Citroën está revolucionar el mercado de una u otra manera. Lo hizo durante todo el siglo XX proponiendo modelos como el Ami 6, el 2 CV o el Mehári, así como con tecnologías, la mayoría relacionadas con el confort, gracias a sus múltiples y variados sistemas de suspensión o amortiguación. Ahora, tras dos décadas de siglo XXI, la firma del doble chevrón pretende revolucionar la movilidad urbana con el AMI que hemos tenido la oportunidad de conducir durante un intenso día de lluvia madrileño.

Un objeto de movilidad que, ojo, ¡no es un coche! Primero porque no tienes las dimensiones para que algunos le consideremos como tal (mide 2,41 metros) y, segundo, porque no necesita la licencia B1 de estos. Se trata de un cuadriciclo ligero que puede conducirse con el carné de ciclomotor (el de las placas amarillas) que genera una potencia de 8 CV y alcanza una velocidad máxima de 45 km/h.

Un total y absoluto contraste si tenemos en cuenta que uno de los últimos eléctricos que han pasado por nuestras manos no ha sido otro que el Porsche Taycan Turbo, con una punta de 280 km/h y una potencia total de 680 CV. Pero el Citroën AMI está pensado para el día a día metropolitano de aquellos conductores de más de 15 años que busquen llegar del punto A al B sin ningún otro agobio que el provocado por circular en un vehículo tan pintón como este.

Atrae miradas

No os engaño cuando os digo que en los 45 minutos de ruta fueron varios los viandantes y conductores que se paraban frente a mí a preguntar por este objeto de movilidad. La conversación es algo complicada desde el interior pues la ventanilla se abre (manualmente) por la mitad pero mi feedback no pudo ser mejor. Eso sí, hay que tener en cuenta que este AMI cuesta 6.900 € si lo queremos en propiedad (6.300 € si sumamos los descuentos gubernamentales) aunque Citroën también propone una especie de alquiler por la que pagarás 19,99 € al mes durante 48 meses con una aportación de 2.644 € (en total te saldría por 3.603 €). 

Para reducir costes, este AMI no propone colores de carrocería, todas son la Azul AMI AMI (no se han exprimido los sesos con el nombre) pero sí propone diferentes paquetes de color en los que tú mismo puedes cambiar  las llantas, el techo, los adhesivos del techo y la puerta, las alfombrillas, el gancho, las bolsas de las puertas y la parte superior del salpicadero. Hablamos de los packs Caqui, Azul, Gris y Naranja cada uno con un precio de venta de 400 euros.  Adicionalmente, se ofrecen otros dos más exclusivos denominados AMI Pop y AMI Vibe que cuestan 900 y 1.360 €, respectivamente, enfocados a enfatizar la deportividad o la elegancia del modelo. Como decimos, no importa si cambias de opinión, pues puedes adquirirlos a posteriori y montarlos tú mismo.

Paquetes que no hacen sino enfatizar la figura de un vehículo que llama la atención. Solo mide 2,41 metros de largo, cota que acompaña de una anchura de 1,39 metros y una altura de 1,52 metros. Dimensiones justas para movernos con soltura por la ciudad. Tiene un diseño juvenil y simétrico pues da igual si lo miras de frente que de atrás, pues es idéntico a excepción de los faros delanteros (LED por cierto) y los pilotos traseros de freno. 

Su carrocería es plástica y la tonalidad bicolor del techo acristalado así como de los diferentes vinilos y elementos le da un toque de personalidad. Para abrir la puerta, a la antigua usanza, un bombín en el que metemos la llave y pulsamos. Los retrovisores, circulares al estilo de la C15 y la cabina con cierta curvatura.

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Más amplio de lo que parece

Si por fuera es extravagante, por dentro es simple. No hay elementos rimbombantes. Por no haber no hay ni maletero sino que nuestros enseres los colocaremos frente a los pies del copiloto. Persona que además no podrá regular el asiento al estar este anclado. Una simpleza y, al mismo tiempo una personalidad, que es visible en elementos como las cinchas que sirven para abrir las puertas, el enganche que permite colgar una mochila o la apertura de las ventanillas por la mitad, como homenaje al 2CV.  

Acceder a sus asientos será diferente si eres el conductor o el copi pues la apertura de sus puertas se realiza de manera asimétrica. La del conductor es suicida (al contrario) mientras que la del copiloto es normal. Nos sentamos y notamos la firmeza de sus asientos dada la construcción plástica de los mismos. Son firmes pero no incómodos y nos permiten realizar el viaje sin fatigas. El volante es sencillo, sin complicaciones y tras él se coloca un cuadro digital que nos muestra la velocidad en grande, la autonomía restante de la batería, el recorrido total realizado y la posición D, No R que se seleccionan mediante un conmutador situado a la izquierda del volante.

Tras ese cuadro digital aparece un cilindro que parece un altavoz Bluetooth… porque en realidad es un altavoz Bluetooth. Gadget que se convierte en el equipo de sonido del vehículo y que se activará al emparejar nuestro móvil. Un móvil que se convertirá, igualmente, en el sistema multimedia del vehículo. Cuenta con un soporte para sujetarlo así como un USB para mantenerlo siempre con carga.

Bajo él, la única ristra de botones físicos existentes en el coche más allá de los de la palanca de cambios que nos permiten activar la calefacción, el desempaño del parabrisas y las luces de emergencia. Si buscas espejo retrovisor interior no lo vas a encontrar de inicio pero sí puede pedirse de manera opcional, mientras que los exteriores los tendrás que regular de manera manual.

Tampoco encontrarás parasoles (ojo con circular muy pronto o a la caída de la tarde) ni una cortinilla para el techo solar. Son elementos que se antojarían indispensables pero que evitarían tener una visión 360º del interior de este AMI. Porque si por algo destaca es por su amplia visibilidad en cualquier ángulo, una circunstancia muy útil para el rodar diario urbano (repleto de bicis, peatones, patinetes, coches…). 

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Prueba del Citroën AMI

Toca el momento más esperado: su conducción. Familiarizarse con el AMI es sencillo, como hemos visto pues su salpicadero apenas cuenta con distracciones. Hablamos de un objeto de movilidad 100% eléctrico destinado íntegramente para la ciudad. No esperes prestaciones ni aceleraciones fulgurantes pues los 8 CV que desarrolla su motor no nos permitirán coger más de 45 km/h.

Tampoco los necesitamos ya que este cuadriciclo está pensado para llevarnos del punto A al punto B de la manera más eficaz posible. En línea con esto, olvídate de cualquier elemento de confort pues este AMI es un coche duro. Cualquier bache se hará notar en exceso y en el caso de que sea demasiado hondo deberemos poner en preaviso a nuestras lumbares.

Los 5,5 kW de batería le permitirán cubrir hasta 75 kilómetros de recorrido que son más que los que un ciudadano cubriría en condiciones normales. Sea como fuere, si agotamos toda la energía disponible has de saber que este AMI tampoco busca complicarle la vida al usuario, pues su carga se realiza en unas tres horas conectándolo a un enchufe doméstico. 

En cuanto a la experiencia de conducción, lo primero que tenemos que alabar es que parece que cumple de sobra con las expectactivas de autonomía. En los 30 kilómetros de hedocontacto el rango bajo en 40 kilómetros y porque en determinados momentos lo que hicimos fue ponerlo a tope (vimos incluso los 46 km/h). Igualmente mantenemos nuestro argumento de la comodidad pues nos hubiese gustado más que esa suspensión filtrase mejor los baches.

Pero el punto determinante viene en el momento en el que uno no se siente extraño conduciéndolo. Entre calles nos movemos con soltura gracias, primero a su reducido radio de giro y, segundo, a que podemos aparcarlo donde queramos (de hecho se pueden meter dos en una plaza de aparcamiento). Solo al salir a circunvalaciones con un límite de velocidad mayor quizá tengamos la sensación de ser un estorbo por la limitación de su punta, pero en líneas generales la conducción de este AMI es sencillamente brillante

Un apunte. Ojo con pillar un día otoñal o invernal como el de nuestro hedocontacto, pues la falta de aire acondicionado y el funcionamiento algo rácano del aire caliente provocarán que ese habitáculo 360º se convierta en una sauna empañando los cristales a la mínima. Además, la apertura en compás de sus ventanas tampoco aporta el aire fresco necesario para rodar con visibilidad y la operación puede acabar convirtiéndose en una odisea. Y otro punto a criticar, su carrocería realizada en plástico filtra el agua. Ojo con pasar por una balsa de agua provocada por el mal drenaje de las alcantarillas, si lo pasas demasiado rápido puede que acabe colándose algo del líquido elemento en el interior. 

En conclusión

Puedes llamarlo objeto de movilidad, no coche, cuadriciclo o como te venga en gana. Puede que te rías al verlo, que sufras al conducirlo o que te lo pases como un enano (que es lo que nosotros sentimos). Lo que es evidente es que Citroën ha conseguido, de nuevo, una cosa, que todos hablemos de este AMI

Su solución de movilidad urbana va a revolucionar las calles de medio mundo. Ya ha conquistado París donde se han realizado más de 1.800 pedidos en solo un par de meses. Quizá lo veas como un producto caro para adquirir en propiedad pero en una sociedad donde todo es efímero la opción de alquiler parece la más sensata… y económica. 

No busques sentirte como en un coche porque… ¡no es un coche! No es rápido, podría ser más seguro pero sí es divertido y permite que los más jóvenes comiencen a saber de qué trata eso de tener un volante y dos pedales. Este Citroën AMI cumple con su cometido, transportar personas.

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