Por fin nos hemos podido subir al nuevo C4. Un modelo que está destinado a ser la punta de lanza de la estrategia comercial de la firma gala, sobre todo gracias a su interesante y particular versión 100% eléctrica: el ëC4.

Lo prometido es deuda y tal y como os dijimos cuando conocimos la fábrica de Villaverde, viendo cómo se fabricaban cada una de las unidades del Citroën C4 2021, ya hemos podido conducir el modelo que está destinado a recuperar su sitio dentro del segmento C. Y es que este es uno de los objetivos marcados por la marca francesa quien, en palabras de su director para España y Portugal, Nuno Morgues, no aseguró que “esperan que el nuevo Citroën C4 se sitúe en el top 3 de su categoría”. Un lugar que a nuestro entender nunca debió abandonar dado el cambio de estrategia dado con el C4 Cactus.

Ahora, como se diría comercialmente, toca remar y aunque mantiene el nombre que antaño le dio tanto éxito en nuestro país, el C4 2021 deberá ganarse el favor del público a base de nuevos argumentos. Circunstancia que, por lo visto durante la toma de contacto, no debería suponerle un gran esfuerzo porque esta nueva entrega es un producto redondo.

Y eso que su diseño apenas tiene nada de esférico, pues la silueta de este C4 2021 es de todo menos circular. Si dicen que el diseño es la primera variable de compra de un vehículo, el nuevo C4 tiene ya mucho ganado. A nosotros, personalmente, nos ha cautivado. Citroën lo ha vuelto a conseguir y como ya hiciera con el AMI, nos propone un producto revolucionario que se escapa del tradicionalismo y la sobriedad reinante en la categoría.

Nada se le parece estéticamente

Porque el nuevo C4 2021 propone una figura a medio camino entre un compacto y un crossover con una longitud de 4,36 metros y una distancia libre al suelo de 15,6 cm. Entre algunos de sus elementos más llamativos, la forma en V de sus faros delanteros, inspirados en el Concept 1919 que literalmente se meten de lleno en la calandra y que tienen continuidad en su zona trasera o una caída del techo ligeramente pronunciada que rinde homenaje al C4 Coupé y al mítico GS.

Tampoco podemos olvidar los ya característicos Airbump que, como en el nuevo C3 2020 son más estéticos que funcionales. Por último, la personalización sigue jugando un papel importantísimo al proponer hasta 31 combinaciones de color exterior combinando los siete colores disponibles y los 5 pack de color.

Inéditas soluciones internas

Si el exterior sorprende, el interior tampoco deja indiferente. Gracias a su mayor altura, es relativamente sencillo acomodarse en sus butacas. Asientos que, como es de esperar, presentan la tecnología Advanced Comfort con un mayor mullido y sujeción. El puesto de conducción es minimalista a la par que tecnológico.

Tras el volante, un cuadro de instrumentos digital de reducido tamaño (tiene 5 pulgadas) que muestra la información clara y concisa del vehículo. Por encima una membrana (demasiado grande a nuestro gusto) que hace las veces de Head-up display y en el centrol del salpicadero, una pantalla táctil de 10 pulgadas que se convierte en el cerebro del coche al poder manejar todas las funciones… ¡salvo el climatizador! Sí, Citroën ha escuchado nuestras plegarias y por fin ha separado el clima del monitor, proponiendo ahora una botonera clásica que es fácil de manejar.

La sensación de amplitud es enorme, sobre todo en los C4 con caja de cambio automática, pues no el típico pomo se ha sustituido por un selector al más puro estilo del Volkswagen Golf. Seguimos recorriendo visual y táctilmente el puesto de conducción percatándonos de lo bien construido que está este C4. El salto de calidad es notorio y aunque echamos en falta algun que otro material mullido, la sensación de solidez es elevadísima.

Pero si hay algo que nos sorprende de verdad es el denominado Smart Pad Support. Citroën es el primer fabricante en proponer una plataforma extraíble para colocar frente al copiloto una Tablet. Solución que viene con su enganche y una funda de goma (hay varias opciones de elección) para que el copiloto pueda ir entretenido durante el viaje. Además, cuando no quiera hacer uso de ella, la podrá guardar además en un pequeño cajón que se coloca sobre la guantera…

Con la sorpresa en el cuerpo, paso a la zona trasera para comprobar si este C4 tiene, como dicen en la marca, el mejor hueco para las rodillas de su categoría, con hasta 198 mm. A falta de medición propia en mi caso, con mi 1,79 metros, no tengo queja alguna en esta cota pues hay algo más de 15 cm entre mi rodilla y el respaldo trasero. La cabeza tampoco cuenta con resistencias y aunque nuestra unidad monta techo solar hay un puño entre mi coronilla y el revestimiento interior. La conectividad está asegurada además gracias a las tomas USB, una normal y otra de tipo C.  En cuanto al maletero, los 380 litros que cubica le sitúan en el núcleo de la categoría, manteniendo la misma capacidad tanto en las versiones de combustión como en la eléctrica.

Gasolina, diésel y eléctrico

Porque como sabrás, el C4 podrá escogerse con una versión 100% eléctrica, ëC4, que comparte características con otros modelos del Grupo PSA como el Opel Mokka o el Peugeot 208. En la firma gala esperan que el peso comercial de este ëC4 ronde de momento en torno al 10%, pero también confían en que vaya aumentando progresivamente.

Como decíamos, propone las mismas características técnicas que otros modelos del Grupo, es decir, un motor síncrono de 136 CV (100 kW) y 260 Nm, que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en 9,7 segundos y alcanzar los 150 km/h de velocidad máxima limitada, que recibe la energía almacenada en una batería de iones de litio de 50 kWh de capacidad con la que homologa un total de 350 kilómetros. Una cifra mucho mayor que la de alguno de sus primos y que tiene su razón de ser en la trabajada silueta exterior, con una incidencia aerodinámica muy reducida. Para cargarse, el ëC4 necesita entre 30 minutos si lo conectamos a una toma 100 kW, 5 horas en una trifásica de 11 kW, 7,3 horas en un wallbox de 7,4 kW o entre 15 y 24 horas si el enchufe es doméstico.

Pero no desesperes porque si la electricidad no te va, el C4 2021 también puede escogerse con motores de combustión. Tres son gasolina, todas PureTech que comienzan con el 1.2 de 100 y 130 CV y terminan con el 1.6 de 155 CV. En diésel encontramos los BlueHDi de 1.5 litros que entregan 110 y 130 CV. Todos salvo el diésel más potente y el gasolina de 155 CV se combinan con la transmisión manual de seis relaciones, dejando como opción la EAT8 de ocho relaciones para el PureTech 130 CV que a su vez es estándar en la dupla comentada.

Prueba del Citroën C4 y ëC4

Llega el momento de ponernos al volante y lo primero que percibimos es que Citroën no ha abandonado en absoluto sus aspiraciones de confort. Más allá de los excelentes asientos Advanced Comfort, el C4 mantiene la suspensión con topes hidráulicos, permitiendo un rodar infinitamente más confortable que el de cualquiera de sus rivales. No importa si conduces el PureTech de 130 CV EAT8 o el ëC4, que la sensación es la misma, una auténtica alfombra voladora. Si bien este enfoque tiene un punto negativo, y es que al adentrarnos en una carretera revirada las sensaciones se reducen dado el mayor balanceo que presenta el coche al enlazar curvas. No hace falta ir rápido, porque a la mínima notaremos oscilaciones. Por suerte cuenta con una dirección informativa que mitiga la sensación, pero la realidad nos dice que este C4 es un vehículo hecho para devorar kilómetros por vías rápidas cual berlina de representación. Por lo demás, el motor PureTech responde con contundencia y es bastante progresivo. La caja de cambios automática realiza un buen trabajo tanto por rapidez como por confort y se muestra mucho más reactiva que si la ponemos en modo manual.

Nos bajamos del gasolina y nos subimos al ëC4 2020. A modo visual pocos detalles cambian más allá de tener unas molduras específicas y un botón que nos lleva directamente al menú eléctrico, con los registros, el diagrama de flujo, la gestión de la carga… Arrancamos y el silencio inunda el habitáculo. Aquí, el sistema de suspensión parece encumbrarse aún más dado el mutismo de la versión. Circulamos en modo Normal, con el que tenemos a nuestra disposición el 80% del potencial aproximadamente, el mismo que se rebaja hasta el 60% si conectamos el programa Eco. En caso de querer tener todo el rendimiento, nos veremos obligados a activar el modo Sport. Las diferencias entre ellos son notorias, tanto en aceleración como en eficiencia.

En cuanto a la autonomía, preferimos esperar hasta la hedoprueba más profunda para hablar con más precisión pero os digo que con el 70% daba para 190 km y que tras recorrer 60 km alternando todo tipo de escenarios y programas, llegamos al destino por debajo del 50% con 110 km restantes.

En definitiva

Cierto es que fui bastante crítico cuando Citroën decidió abandonar el C4 a su suerte y cambiarlo por el C4 (como usuario del coche me dolió tal decisión) pero está claro que mientras tanto estaban desarrollando una generación que no va a dejar indiferente a nadie. El nuevo C4 2021 y por extensión el ëC4 aglutinan todo lo necesario para recuperar su sitio en la categoría. Tienen diseño, habitabilidad, soluciones prácticas y confort, mucho confort. Ahora solo falta ver cómo se comporta un público que para acceder a él tendrá que desembolsar de inicio 20.800 € sin descuentos para el motor PureTech de 130 CV con acabado Feel (hay disponibles otros dos, Feel Pack y Shine) y 32.400 € para el ëC4 2020. Tarifas que en pocos meses se rebajarán con la llegada de los motores de acceso, aumentando el atractivo comercial de un modelo que está destinado a liderar.

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