Jeep regresa a la categoría pick-up con un derivado del Wrangler que se estira hasta más allá de los 5,5 metros. Impresiona en vivo y asombra en su terreno natural. Así va el Gladiator por campo.

Pocos coches nos impresionaron tanto como el Wrangler que hedoprobamos hace un año y medio… y no hablo solo por mí. Mi hijo, que por aquel momento tenía menos de dos años se quedó completamente alucinado con lo que era capaz de hacer la bestia americana. Hasta el punto que es, junto con el MINI Cooper SE, los únicos que sabía identificar a ciencia cierta cuando los veía por la calle (ahora su espectro es mucho mayor).

Pues bien, imagina si a todas esas cualidades off road y a un diseño despampanante, se le une el sentido práctico. ¿El resultado? No te asustes, no habla de un Wrangler hecho ranchera sino del Gladiator, o lo que es lo mismo, la versión pick-up del icono yankee. ¿Un Jeep camioneta?, pensarán algunos. Pues sí, la marca de las siete lamas en la parrilla no es novata en estas lides. De hecho, es toda una veterana.

Una larga historia

Tal es así que el primer Jeep pick-up se remonta a finales de la década de los 40, en concreto a 1947 cuando lanzó el primer comercializó el Willys Overland, un derivado del primer Willys. A él le siguieron los FC-150 y 170 entre 1956 y 1965 o el propio Gladiator, que surgió en 1962 y se mantuvo hasta 1988 de manera ininterrumpida. Tras él vino el Comanche, último representante de esta saga de camionetas que ahora vuelve a la vida, de nuevo, con el Gladiator.

En esencia se trata del mismo modelo que el Wrangler (emplean la misma base de largueros y travesaños) al que se le ha añadido una caja en la zona trasera de 1,53 metros de largo por 1,44 de ancho. Ello ha provocado que la longitud y la distancia entre ejes se alarguen sobremanera alcanzando los 5,59 y 3,49 metros, respectivamente. Una ‘bañera’ trasera que admite 613 kilos de peso (ideal para transportar dos motocicletas de motocross) y que puede estar protegida tanto por tapas duras como por cortinas enrollables. En su interior además hay múltiples huecos.

Un sentido práctico que tiene su prolongación en el habitáculo. Y es que ahora los ocupantes traseros no solo gozan de un mayor espacio para las piernas sino que además bajo los asientos se colocan dos compartimentos perfectos para transportar las herramientas. Además, en el caso de requerir más espacio de almacenaje (por si la caja se queda corta), se pueden plegar las butacas hacia arriba al estilo de los Honda Magic Seat.

Puede con todo

Permitidme que omita el puesto de conducción porque en esencia es el mismo que el del Wrangler por lo que directamente voy a pasar a contaros cómo se comporta. Este primer hedocontacto ha discurrido por su terreno natural: el campo. Jeep nos proporcionó una finca cerrada para que sacáramos todo el jugo a sus sobrenaturales capacidades.

No os voy a engañar, conocía esa finca y era bastante reticente ante lo que me podía encontrar con un bicho de más de cinco metros y medio. Pero una vez en marcha me bastaron dos cruces de puentes y una subida para recordar lo mucho que Leo (mi hijo) y un servidor nos divertimos con el Wrangler. Si hay algo de este Gladiator que me impresionó fue, sobre todo, la capacidad de giro. No parece ser tan largo como es en realidad y salvo un periodo de adaptación al principio para ir atentos de los retrovisores porque aún me quedaba mucho coche, sorprende cómo es capaz de retorcerse para entrar.

Socios de lujo, todo lo que le rodea: tanto el motor diésel V6 de 3,0 litros que entrega 264 CV y 600 Nm de par, presentes casi desde que rozamos el acelerador permitiéndonos salir con fuerza en cualquier situación, hasta el sistema de tracción 4×4 Command Trac con cuatro modos: 2H (propulsión), 4H Auto (4×4 conectable automáticamente), 4H Part Time (reparte el 50% del par a cada eje) y 4L (reductora). A ello se le suma un diferencial trasero autoblocante Tru-Lock, ejes Dana 44 reforzados y la inestimable reductora que nos permite trepar cualquier muro sin apenas dificultad. La guinda el Select Speed que permite ajustar una velocidad de entre 1 y 8 km/h para olvidarse de acelerar y centrarnos únicamente en el disfrute campero.

Pero no todo iban a ser alabanzas porque hay dos cosas que hemos visto como negativas: la primera, unos ángulos de salida y ventral inferiores a los del Wrangler (18,4 y 25º) y la segunda, que a Europa no vaya a llegar la versión Rubicon que sí se vende en EE.UU. y que fue la protagonista de nuestra hedoprueba con el Wrangler. No obstante, como confirmaron a elhedonistamotor los responsables de Jeep, dicha decisión se debe a que el cliente medio de este tipo de coches ya encontrará satisfechas sus necesidades con los dos acabados propuestos.

En definitiva

Porque los Overland y Launch Edition son los dos únicos niveles que se venderán en España partiendo de un precio, eso sí, bastante más alto que la competencia actual. Ahí quizá está la tercera pega de este Gladiator, que cuesta 73.300 €. Una tarifa elevada que se incrementa incluso en 5.500 € en el caso del Launch Edition pero que se justifica por su carácter Premium. Y es que tras la ausencia del Mercedes-Benz Clase X no hay un pick up de este estilo en el mercado.

Solo, quizá, el Ford Ranger Raptor se le aproxime pero su filosofía está mucho más enfocada a ir rápido en terrenos no demasiado escarpados (al estilo Raid). Porque este Gladiator demuestra ser un Jeep de inicio a fin (y hay mucha carrocería donde mirar),uno de esos todoterrenos que cuanto más complicado sea el terreno, mejor se lo pasarán sus ocupantes.

El Wrangler 4xe, ya a la venta

Aprovechando que hablamos de un modelo similar al Wrangler, huelga decir que el icónico 4×4 americano acaba de iniciar en nuestro país la comercialización de su variante híbrida enchufable, el Wrangler 4xe. Disponible en tres acabados, Sahara 4xe, 80th Aniversaio y Rubicon, todos equipan un sistema híbrido de 380 CV y 637 Nm de par a los que se une una batería de 17 kWh de capacidad con la que poder circular 40 kilómetros en modo cero emisiones. De esta forma, el consumo homologado se reduce hasta los 3,5 l/100 km y la carga de la batería se puede efectuar en solo 3 horas en una toma de 7,4 kW. Dejando intactas sus contrastadas aptitudes off road, se puede conducir en modo eléctrico incluso cuando queremos hacer de un uso fuera pista extremo.

Entre el contenido tecnológico de serie cabe destacar el sistema Uconnect NAV con pantalla táctil de 8,4”, conectividad integral a bordo con Apple CarPlay y Android Auto, y Uconnect Services, pantalla TFT de 7” específica para modelos 4xe con información sobre los niveles de carga de la batería y la autonomía (en los modos eléctrico e híbrido), y sistema de sonido Alpine de 9 altavoces con subwoofer de 552 W. En términos de seguridad, el nuevo Wrangler 4xe ofrece los sistemas de ayuda a la conducción más avanzados, con Detector de ángulo muerto y Control de cruce en la parte trasera, cámara de visión trasera, Control electrónico de estabilidad (ESC) con Mitigación electrónica del balanceo (ERM), sensores de aparcamiento delantero y trasero, y Keyless Enter’n’Go. Entre las características de seguridad opcionales cabe mencionar el Control de crucero adaptativo, el Aviso de colisión frontal plus y una nueva cámara delantera (de serie en el Rubicon). Ya disponible como te decíamos, puedes llevarte un Jeep Wrangler 4xe Rubicon, el más extremo, por un precio muy ajustado de 360 € al mes gracias a las increíbles condiciones de financiación que propone la marca americana en nuestro país. De lo contrario y si quieres hacerte con un Wrangler 4xe Rubicon a tocateja has de saber que cuesta 66.023 €.

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