Volkswagen ya tiene su líder eléctrico: el ID.3 que nosotros hemos probado en su versión más equipada y capaz. Su objetivo, ser el democratizador eléctrico. ¿Lo conseguirá?

Volkswagen democratizó la movilidad del siglo XX primero, con el Beetle (Escarabajo) y, posteriormente, con el Golf. Ahora, con el siglo XXI adentrándose en su tercera década, la firma alemana quiere trasladar dicho concepto a la electromovilidad y para ello su representante no es otro que el ID.3 que protagoniza esta hedoprueba.

Volkswagen lleva años de trabajo a sus espaldas con la electricidad y hasta hace bien poco proponía tanto el e-Up como el propio Golf-e. Pero los tiempos cambian y este ID.3 o “Aidi Zri” como lo pronunciarías en spanglish además de haberse marcado el objetivo de ser el capitán de esta democratización eléctrica, es el encargado de capitanear la nueva familia de modelos cero emisiones de la marca: la misma en la que ya están el ID.4 y que en breve recibirá a los ID.5 e ID.6 para, posteriormente, dar la bienvenida a otro modelo urbano aún por definir (seguramente un ID.2) e incluso el ID.Buzz, la reinterpretación de la mítica Bulli.

Sin estridencias estéticas

Hablamos ya del diseño. Anodino para muchos en mi caso me resulta bastante original por ofrecer superficies suaves y sin complicaciones. Mide 4,26 metros de largo y tiene algunos detalles llamativos como es este frontal corto, completamente carenado y con unos grupos ópticos afilados.

La línea lateral es tirando a cuadrada y destaca tanto por sus llantas de 19 pulgadas como por su techo bicolor y este pilar C en un tono diferente. La zaga mantiene ese toque moderno pero sin estridencias con un portón en negro, faros afilados y un pequeño alerón en la zona superior. Un diseño limpio y sin estridencias que ha sido realizado para conseguir un coeficiente aerodinámico bajo. 

Interior del siglo XXI

Al acceder al interior lo primero que llama la atención es la amplitud. No hay elementos visuales que interfieran y ni siquiera este túnel central incomoda a la vista. El salpicadero mantiene esa limpieza del exterior ofreciendo un corte minimalista.

No hay casi botones y todo se centra en las dos pantallas. La del cuadro de instrumentos es simple pues solo muestra la información de la velocidad, el odómetro y los asistentes si pulsamos este botón.La del centro, aglutina todas las funciones del coche, como en los últimos productos de VW. Y cuando digo todas, son todas, incluyendo el clima. La tira de botones inferior permiten un acceso rápido a algunos comandos, entre ellos el clima, pero el resto de funciones han de manejarse desde la pantalla de 10 pulgadas.

Al menos parece bastante rápida e intuitiva. Cierto es que en determinadas circunstancias se cuelga pero la transición entre menús no es liosa. La digitalización se complementa con la función gestual y con el asistente vocal que responde al comando de Hola ID. Por cierto, en caso de equipar Head-up Display, este puede incorporar mensajes en realidad aumentada.

En cuanto a los materiales, luces y sombras. La parte alta del salpicadero sí está bien rematada empleando plásticos mullidos de diferentes tonos para dar un aspecto más moderno, pero los paneles de las puertas y algunos elementos del túnel central emplean plásticos de tacto muy duro y más pobretón.

Un par de detalles antes de acabar con la zona delantera. El primero, no entiendo muy bien qué ha llevado a los diseñadores a eliminar los botones de los elevalunas traseros y tener que pulsar este comando que pone Rear para luego ya pulsar el elevalunas en cuestión; y la segunda, no hay pomo del cambio. Es porque el selector se sitúa a continuación del cuadro, al estilo del BMW i3. Por cierto, para arrancar el ID.3 basta con ponernos el cinturón, pisar el freno y seleccionar la D.

En su parte trasera destaco el espacio que hay para las piernas. En mi caso, con 1,79 metros y el asiento para mí, veis el hueco que tengo, amplísimo. Para la cabeza quizá es algo más justo y aquellos que ya superen los 1,85 metros quizá tengan que echarse un poco hacia adelante. Donde sí se asemeja al Golf es en maletero pues cubica 385 litros. Ampliables a 1.267 con los respaldos abatidos en proporción 60/40 cuenta además con este práctico hueco para meter objetos largos. Obviamente no tengo hay de repuesto pero sí un práctico hueco para dejar los cables y el kit antipinchazos.

Equilibrado

La gama mecánica del ID.3 está formada por innumerables versiones en función de la batería y de la potencia. En resumen podemos optar por hasta cinco versiones. En este caso, nosotros hemos optado por la que combina la batería más capaz, de 82 kWh brutos (77 kWh netos) con el motor de 204 CV y 310 Nm. Quizá no sea la opción más demandada pero sí es la que homologa la autonomía más amplia. En total 520 km que, para que te hagas una idea son 35 km más que los del Kona electric que también hedoprobamos. 

La respuesta es contundente y hay un detalle que me gusta mucho y es que el motor y la tracción son traseras. Ojo, eso no implica que sea un sobrevirador nato, ni mucho menos, pero ayuda a que las arrancadas sean mucho más limpias que en un eléctrico de tracción delantera.  Con esas, el ID.3 acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 160 km/h. Pero más allá de las prestaciones, que no son el objetivo en un eléctrico, lo que realmente me ha gustado es lo cómodo que resulta conducir este ID.3.

Se nota que es un VW de pura cepa, con un equilibrio dinámico patente y una gran estabilidad. Gracias a la colocación de las baterías en el piso, se ha bajado el centro de gravedad y eso ayuda a que el conjunto no balancee en exceso. Ahora bien, los 1.934 kilos de peso que ha de arrastrar esta unidad se dejan notar y esa tara se nota, sobre todo, en los cambios de apoyo. Opcionalmente se puede montar una suspensión de dureza variable que funciona con bastante solvencia aunque de serie el esquema que monta es ya bastante confortable. Por eso conviene más circular sosegadamente, con los programas Eco o Comfort para además alargar la autonomía.     

En lo que a consumo se refiere, VW homologa un gasto de 15,9 kWh/100 km. Dato que nosotros hemos conseguido incluso rebajar durante la semana de prueba. Alternando todo tipo de escenarios hemos registrado 15 kWh, con picos de 23 kWh si realizamos una conducción más deportiva y valles de 12 kWh incluso si circulamos por entramados urbaos y por autopista respetando los límites de velocidad y dejando que el asistente de conducción predictiva haga su trabajo.

Esto quiere decir que el rango de autonomía se puede mueve entre los 300 y los 650 km. Ojo, porque el climatizador hace de las suyas y rebaja en casi 20 km el recorrido.

El ID.3 cuenta con un modo B de mayor retención en la frenada que se activa en la palanca de cambios. No llega a tener tantos niveles como el Kona, pero sí permite realizar una conducción de un solo pedal. Cuando la batería llega a su fin no nos quedará otra que enchufarlo a la red. Aquí, el ID.3 admite diferentes potencias de carga tanto en corriente continua como en Corriente Alterna. En el mejor de los casos, es decir, contando con la batería más capaz, podremos conectarlo a tomas de 125 kW u 11 kW, respectivamente. Esto permite recuperar el 80% en menos de 30 minutos en CC o en algo menos de siete horas en CA. En el supuesto de una toma doméstica, pues ve pensando en esperar casi dos días si llegas con menos de un 10% y quieres la totalidad de la carga para la semana, pero este es un escenario que no suele darse.

En definitiva

Volkswagen parece haber hecho los deberes en lo que a la creación de un icono se refiere. Los comienzos son siempre convulsos y normalmente suele haber más peros que alabanzas. Este ID.3 reúne un sinfín de ventajas así como otros tantos inconvenientes para compararlo si quiera con un Golf actual. Le queda mucho camino por recorrer pero los primeros pasos los está dando de manera firme.

Quizá el mayor inconveniente sea el precio porque los 33.000 € de los que parte la gama y los 43.000 € a los que ascendería una unidad como la nuestra no son para pensar en un democratizador. Por eso se tornan casi como indispensables las ayudas gubernamentales de los diferentes Estados, las mismas que en nuestro país ascienden a los 7.000 € del Plan MOVES III lo que sumado a las aportaciones comerciales de Volkswagen pueden dejar el precio del ID.3 en unos accesibles 23.750 €.

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